Se conoce como hipertermia, en fisioterapia, a un tipo de corrientes de alta frecuencia que producen aumento de la temperatura en el interior del cuerpo humano. Al aplicar al tejido un tipo específico de alta frecuencia en una banda que va desde los 500 Khz a 1 Mhz se produce un aumento de temperatura que logrará un aumento del trofismo y por tanto un proceso de recuperación acelerado.
Hipertermia es un término que define de forma adecuada lo que hace este tipo de corriente: elevar la temperatura del cuerpo en una zona muy delimitada y en profundidad, como no lo consigue ninguna otra técnica de fisioterapia.
La hipertermia es conocida también por otros nombres tales como: corrientes Dársonval, la cual es su denominación original, y también diatermia capacitiva cuyo nombre nos informa de que los electrodos que forman el par a aplicar al paciente son en sí mismos condensadores que cambian de polaridad a 1 Mhz, generando aumento de la temperatura por la agitación que produce en los iones que se encuentran en los tejidos del cuerpo humano.
Efectos: Físicos, químicos y fisiológicos de la hipertermia
a. Calentamiento por efecto Joule
Siempre que se somete un cuerpo, vivo o no, a un campo eléctrico circula una corriente eléctrica. Siempre que por un cuerpo, vivo o no, circula una corriente eléctrica se produce una liberación de calor en toda la masa del cuerpo que conduce esta corriente eléctrica. A eso llamamos efecto Joule.
Las dos afirmaciones anteriores son ciertas tanto si el campo eléctricos de un valor fijo, constante en el tiempo, como lentamente variable o rápidamente variable como en el caso de los campos de radiofrecuencia.
b. Imposibilidad de usar el calentamiento Joule a “bajas frecuencias”. ¿Pueden usarse campos magnéticos a “bajas frecuencias”?
El calor por efecto Joule depende de la resistencia eléctrica del cuerpo y de la corriente. En el caso de los tejidos humanos conductores, el efecto Joule sólo se manifiesta a corrientes del orden de 1 amperio. Pero es sabido que corrientes del orden de 10 miliamperios ya peligrosas podrían producir fibrilaciones cardiacas o contracciones descontroladas.
La solución, si queremos producir calentamiento Joule, sin peligro de shock eléctrico, es utilizar campos que cambien el sentido de la corriente muy rápidamente, es decir campos y corrientes de “radiofrecuencia”. Aplicando campos de frecuencias superiores a 100 KHz* ya no hay peligro de que el organismo vivo pueda seguir los cambios de la corriente y podemos utilizar campos de alto voltaje, altas corrientes sin peligro de electrocución alguno. Las precauciones deberán ahora vigilar las quemaduras.
Los fenómenos descritos en este apartado se refieren a la aplicación de campos eléctricos. La utilización de campos magnéticos es ajena a los equipos que pretendemos describir. Como información diremos que es posible utilizar campos magnéticos de baja frecuencia sin producir electrocución pero tampoco efecto Joule.
NOTA: 100 KHz = 100.000 cambios de polaridad por segundo
c. Calentamiento por pérdidas dieléctricas
Cuando se somete a un cuerpo a un campo eléctrico de radiofrecuencia, las moléculas que lo compoenen tienden a vibrar siguiendo el cambio de sentido del campo eléctrico. Este efecto produce también una liberación de calor que depende de muchas características de las moléculas que componen el cuerpo. En general este efecto es mayor en moléculas que no sean isoeléctricas y es más manifiesto en cuerpos donde el efecto Joule no lo enmascara (por ejemplo, en cuerpos malos conductores). Típicamente en este caso se encuentrasn los tejidos poco vascularizados y membranas celulares.
d. Diatermia Capacitiva y calentamiento desde el exterior del tejido. Diferencia básica. Conexión de placas.
Todos los efectos eléctricos descritos producen calor en toda la masa del cuerpo que está sometido al campo eléctrico, y que es por donde circula la corriente. El calor liberado producirá un aumento de temperatura, dependiendo de la capacidad de refrigeración que tenga el cuerpo o la zona por la que hacemos circular la corriente. Pero insistimos en que es un aumento de temperatura (aunque globalmente pequeño) que se produce en toda la masa. Estamos ante un fenómeno totalmente distinto al que se produce al calentar desde fuera con una manta eléctrica, por ejemplo, aunque la manta pueda estar a 60ºC.
e. Aumento de la velocidad de reacción
Cuando se aplica un campo eléctrico intenso y de radiofrecuenciaa una mezcla reaccionante aumenta la velocidad de algunas reacciones. Este fenómeno es observable y medible en mezclas no vivas. Es predecible que suceda en un tejido vivo pero no es fácilmente medible. De hecho es previsible que el desequilibrio que induce el campo eléctrico mantenga durante su aplicación una temperatura* distinta para distintas especies químicas en el seno de un mismo tejido.
NOTA: Temperatura = energía cinética media de las moléculas
f. Ciclos de histéresis eléctricos
Hemos dicho que el campo eléctrico de radiofrecuencia alterna el sentido eléctrico a gran rapidez. Cada cambio de sentido cambia el signo de las cargas atraídas o repelidas por una placa. Esta alternancia en la polaridad hace que el valor del campo eléctrico en el interior del cuerpo siga unos ciclos de histéresis que tenderán a dejar la zona isoeléctrica. Este fenómeno, difícilmente medible en vivo, no tiene relación directa con los potenciales de membrana entre células o con otros efectos que involucran cargas (como la bomba de Na+/K+). Estos procesos electroquímicos biológicos suceden a ritmos muchísimo más lentos.
¿Por qué actúa eficazmente la hipertermia?
En primer lugar, se produce un drenaje intercelular, liberando a la célula enferma del bloqueo de los metabolitos y desechos.
En segundo lugar, aporta una avalancha de sangre a la célula (junto con un incremento de los nutrientes y del oxígeno).
A través de este sencillo proceso favorece que la célula desarrolle correctamente su funcionamiento.
Estos efectos favorecen muy internamente la regeneración celular, por lo que los tejidos se reproducen más rápido y mejor.
Otro efecto a destacar es, sin lugar a dudas, la liberación de las endorfinas, la cual es responsable del prolongado efecto anestésico del aparato ante el dolor.
Inocuo. Seguro. Sin efectos secundarios. Eficaz. Conseguir una herramienta de rehabilitación eficaz para los deportistas y un instrumento de potenciación frente a la competición.
Indicaciones terapéuticas de la hipertermia
GENERALIDADES SOBRE INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES
1. La relación entre la diatermia y los restantes métodos térmicos
A pesar de que la diatermia, según su acción fisiológica principal, es un tratamiento térmico, no coinciden sus indicaciones con las de los métodos caloríferos practicados desde antiguo, tales como las aplicaciones de vapor o de aire caliente y los baños de lodo o las envolturas de arena. Las razones de ella son diferentes.
Es la primera de índole puramente externa, y consiste en la relativa complicación técnica del tratamiento diatérmico. Exige éste, no solamente un instrumental costoso, sino también conocimientos especiales y práctica para manejarlo. Se deduce claramente de esto que la termopenetración eléctrica no se halla nunca justificada, si puede conseguirse el mismo fin por medios más sencillos: por ejemplo, un tratamiento por aire caliente o hasta una simple compresa.
Otra razón que separa el campo de indicaciones de la diatermia del de los otros métodos térmicos es su inigualada acción profunda. Hace ésta posible conseguir efectos caloríficos incluso en órganos profundos, como el corazón, los pulmones, el útero y su anexos, completa o casi completamente inaccesibles a los métodos antiguos. La diatermia está llamada, pues, a ampliar el círculo de indicaciones de la termoterapia, a extenderla hasta un campo que hasta ahora nos estaba vedado.
Puede unirse a estas diferencias, que determinan la aplicabilidad terapéutica de la diatermia, todavía otra, y no insignificante: la acción específica del calor producido por el alta frecuencia. Cuando se trabaja como fisioterapeuta con distintos métodos caloríficos, se tiene con frecuencia ocasión de observar qué dolores por completo superficiales, como las neuralgias cutáneas, adiposlagias, etc. No reaccionan a un tratamiento largamente proseguido con aire caliente, vapor o lodo, al paso que ceden en un tiempo sorprendentemente corto a las aplicaciones diatérmicas. Esta experiencia nos hace adquirir la convicción de que el calor de la alta frecuencia posee en muchos casos una acción específica que, por carecer de ella las restantes aplicaciones térmicas, le asegura posibilidades de empleo peculiares.
Puede subrayarse, además, que el calor no es dosificable de un modo tan preciso en ninguna de sus formas de aplicación hasta ahora conocidas, como en la diatermia. Hace ésta posible emplear desde las más débiles hasta las más intensas hipertermia, por gradación de la intensidad; y variar momentáneamente, si es necesario, el grado de calor. Ninguno de los otros métodos térmicos permite una regulación tan fina y tan rápido ni se aproxima a ella siquiera.
2. Las indicaciones de la diatermia
Pueden clasificarse en tres grupos, correspondientes a las tres acciones fisiológicas más importantes de la termopenetración. Son éstas:
1. La acción analgésica
2. La acción antiespástica
3. La acción hiperemizante y excitadora del metabolismo
Naturalmente, esta clasificación es algo esquemática. En la práctica nunca debemos un buen éxito terapético a una de estas tres acciones, sino a la adición de los efectos dirigidos en el mismo sentido de varias de ellas. Si basamos nuestro estudio sobre tal agrupación esquemática, es para facilitar una ojeada de conjunto sobre el campo de indicaciones.
1. La acción analgésica nos es útil en las enfermedades dolorosas de los tipos más diferentes. Entran en ellas, en primera línea, las denominadas neuralgias, mialgias y artralgias. La diatermia nos ofrece un valioso auxilio sintomático para su tratamiento. A l lado de las neuralgias de los nervios periféricos quiero colocar aquellos estados dolorosos que podemos considerar como neuralgias viscerales y que tienen su más típica representación en la angina de pecho y en la dispragia angioesclerótica intestinal. La acción favorable, maravillosamente favorable a veces de la diatermia sobre tales estados, ha sido encomiada repetidamente.
También son influidos favorablemente por la diatermia dolores de otros tipos, y, sobre todo, las crisis lancinantes de los tabéticos. En los fenómenos de excitación sensible, tales como los que tan frecuentemente arraigan sobre un fondo neurasténico, he visto actuar a la diatermia, análogamente, como un preciosos medio. Tales, las sensaciones en el territorio del corazón, las manifestaciones dolorosas en el estómago, el intestino, la vejiga y otros órganos internos. Una diatermia general débil actúa también muy favorablemente sobre la excitabilidad general, el insomnio y los disturbios psíquicos de los neurasténicos.
2. La acción antiespástica. Lo mismo que sobre los nervios sensibles, actúa sedativamente el calor diatérmicos sobre los nervios motores excitados hipertónicamente. Emana de aquí la indicación de la diatermia en los distintos estados de excitación de la musculatura lisa. Así se emplea con buen éxito en los espasmos de la musculatura gástrica (cardio y piloroespasmo); en los del intestino, manifestados en ocasiones en forma de dolores cólicos y en otras bajo el cuadro de la constipación espástica; en los de las vías biliares y urinarias, etc. Tales estados de excitación desaparecen a menudo con admirable rapidez bajo la influencia de la termopenetración eléctrica.
Estos hechos me llevaron a ensayar terapéuticamente la diatermia en la excitación hipertónica de los músculos estriados, y de hecho he visto a veces una acción favorable en el temblor nervioso, en los espasmos musculares, en la esclerosios múltiple, etc. La acción antiespasmódica que posee la diatermia caracteriza a las corrientes de alta frecuencia entre todos los restantes tipos de corriente, que, en cualquier forma de aplicación, actúan sobre el músculo excitándolo o elevando su excitabilidad.
3. La acción hiperemizante y excitadora del metabolismo. Debe la diatermia un tercer grupo de indicaciones a su acción sobre el movimiento hemo-linfático, traducido en forma hiperemia e hiperlinfa activas, y con la cual está en dependencia el efecto excitador sobre el metabolismo y la reabsorción de productos patológicos. Estas acciones constituyen los fundamentos de su fructífera aplicación en los distintos procesos inflamatorios subagudos y crónicos, en los cuales logra ayudar a la curación mejorando la circulación general y local y haciendo reabsorber los exudados. Como la diatermia actúa al mismo tiempo como analgésica, se eleva su valor terapéutico.
Desde este punto de vista, son indicaciones, en primer lugar, las numerosas afecciones articulares que desde antiguo se han señalado como modificables favorablemente por el calor: artritis deformante, artritis crónica progresiva, artritis gonorreica, etc. A ellas se unen las enfermedades etiológicamente próximas de las vainas tendinosas, de los músculos y de los huesos.
La acción profunda de las corrientes de alta frecuencia nos permite también emplear terapéuticamente el calor en las enfermedades de los órganos internos. Se han tratado con buen resultado enfermedades de los pulmones y de la pleura, inflamaciones adhesivas crónicas del estómago, del intestino y de la vesícula biliar. Observaciones semejantes se han hecho en el tratamiento de las cardiopatías y de las enfermedades del riñón.
Ha adquirido la diatermia una extensa y fructífera aplicación en el dominio de las ginecopatías, en las cuales, como medio de tratamiento conservador de las afecciones inflamatorias crónicas útero-anexiales, desempeña un importante papel. Endometritis, perimetritis, parametritis y tumores anexiales constituyen un agradecido objeto de estudio para la diatermia.
Se emplea la termopenetración de un modo análogo en las enfermedades de los órganos sexuales masculinos, rindiendo sobre todo buenos servicios en la prostatistis crónica y en la epididimitis. También se ha aplicado con éxito la diatermia en las enfermedades oftalmológicas y otorrinolaringológicas.
Podría pensarse, finalmente, en toda una serie de indicaciones todas ellas dependientes de la acción estimulante de la diatermia sobre la circulación. Son trastornos circulatorios del tipo de la angioesclerosis (claudicación intermitente), el espasmo o la parálisis vascular (enfermedad de Raynaud) y las congelaciones. En las arterioesclerosis general también podemos elevar la circulación periférica por medio de termopenetraciones generales módicas y conseguir así la desaparición de los distintos trastornos de los enfermos. El descenso tensional que acompaña a casi todas las diatermias generales procura también al método una indicación en la hipertensión arterial.
3. Las contraindicaciones de la diatermia
Son principalmente de dos clases: las hemorragias o la propensión a ellas y los procesos infecciosos agudos.
1. Hemorragias
2. Procesos infecciosos agudos (supuraciones).
1. Hemorragias
1. Las hemorragias constituyen una contraindicación, porque la experiencia enseña que la diatermia, con la acción hiperemizante, aumenta el derrame o puede provocarlo cuando existe una predisposición al mismo. En consecuencia, deben evitarse las termopenetraciones pulmonares cuando existe o acaba de calmarse una hemoptisis. También es regla abstenerse de la diatermia en las enfermedades de los genitales femeninos cuando van acompañadas de hemorragias. Se deduce de esto la prohibición de emprender una diatermia pelviana en la época menstrual. También está contraindicada durante el embarazo. Creo conveniente en los aneurismas las aplicaciones diatérmicas débiles, que no influyen sobre la presión arterial. Se consiguen así efectos muy favorables sobre los trastornos subjetivos. En todo caso, la peligrosidad del objeto de trataminento exige la más atenta precuación.
2. Procesos infecciosos agudos (supuraciones).
La diatermia está contraindicada además en todos los procesos infecciosos agudos, sobre todo cuando propenden a la supuración o existe simultáneamente fiebre. Pertenecen a ellos las enfermedades agudas dolorosas de las articulaciones; las inflamaciones agudas de los órganos internos, como las pleuritis y apendicitis, o las peri- y parametritis agudas, las enfermedades anexiales; las otitis medias febriles, etc. Enseña la experiencia que la diatermia produce en tales casos, según se conocía ya por el empleo de aire caliente o de otros procedimientos de hiperemia activa, un aumento de los dolores y de los fenómenos inflamatorios locales y una elevación de la fiebre, con lo cual se corre el peligro de una extensión perifocal del proceso. Los casos recientes y muy dolorosos de ciática, neuralgia braquial y otras neuralgias, en los cuales la termopenetración acarrea de ordinario una intensificación de los dolores, son también contraindicaciones para la diatermia. Otras son las cosas de las inflamaciones crónicas, cuya curación puede ayudarse con ella, a merced de su acción antibacteriana y resolutiva y de la mejoría del movimiento hemolinfático.
No debe olvidarse que la diatermia, como otros muchos métodos físicos, es una temperatura de excitación. El calor que provoca y la hiperemia que desencadena son síntomas inflamatorios, puesto que calor y rubor representan los dos caracteres clínicos más importantes de la inflamación. En muchos casos de enfermedades crónicas son deseables un aumento de la inflamación y una agudización del proceso, que permiten elevar la reacción defensiva del organismo y mueven así a la curación. Es distinto cuando el organismo se encuentra ya en el punto culminante de la lucha defensiva. Entonces es ya un exceso cualquier aumento de la reacción, y el estímulo superfluo añadido no actúa excitando, sino paralizando la función lo que haremos será perjudicar a las células en su lucha contra las enfermedades, en lugar de ayudarlas. En la diatermia, como en todo tratamiento excitante, el arte del terapeuta está en medir exactamente la cuantía del estímulo comunicado.
Acción fisiológica de la hipertermia
La acción fisiológica y terapéutica de la corriente de Hipertermia aporta significativos beneficios al paciente. La acción más evidente y la que, sobre todo se aprovecha en terapéutica, es la acción calórica. Gracias a la Hipertermia se puede aumentar la temperatura interna de los tejidos en varios grados, con todas las ventajas que ello significa.
Pero la acción diatérmica no es puramente térmica, sino que la corriente determina fenómenos derivados de su paso, puesto que el cuerpo humano está compuesto por tejidos de distintas conductividades. La naturaleza alterna de la corriente no produce fenómenos de electrolisis. Tampoco produce efectos excitomotrices dado que se utilizan corrientes de radiofrecuencia. Los efectos terapéuticos están asociados al paso de la corriente de radiofrecuencia y a los efectos del campo eléctrico a que se someten los tejidos. Esto se manifiesta en liberación de calor y vibración molecular de todas las moléculas que no sean isoeléctricas, por ejemplo las de agua.
Bajo el influjo de la acción diatérmica capacitiva sobreviene una relajación de los vasoconstrictores, aumentando el calibre de los vasos. La circulación se activa también en el territorio diatermizado, y entre el aumento del calibre de los vasos y la mayor actividad circulatoria, el volumen total de la sangre que irriga el territorio en cuestión se halla notablemente aumentado.
También el aumento de la actividad circulatoria tiene consecuencias fisiológicas, pues esta hiperemia determina una elevación del funcionalismo de todos los órganos que se hallen dependientes de ella. Se activan los cambios nutritivos, al comprobarse que las vibraciones moleculares en los tejidos sometidos a estas condiciones producen un aumento de las funciones de asimilación y desasimilación. En consecuencia, se incrementan las oxidaciones, al favorecer el aumento interno de temperatura la aceleración de la velocidad de la reacción química.
Estos aumentos en el fisiologismo de las glándulas son debidos a dos causas: aumento del riego sanguíneo por efecto de la hipertermia arterial local y a la excitación directa producida por la corriente diatérmica sobre la inervación propia del órgano.
Otra acción de la Hipertermia es el incremento de la actividad leucocitaria. En comparación con otras zonas no diatermizadas, se observa un aumento extraordinario del número de leucocitos en la zona diatermizada, al mismo tiempo que los glóbulos blancos de la sangre presentan una fragmentación nuclear mayor. Este hecho indica una mayor actividad leucocitaria y un incremento de las defensas del organismo contra factores externos.
Las funciones glandulares sufren también el influjo de la corriente. Se observa la activación de la secreción sudoral, desde el simple enrojecimeinto de la piel y turgencia de las venas superficiales, hasta la producción de sudores.
La glándula hepática y renal también aumentan su capacidad funcional, traduciéndose esto por el aumento de sus respectivas secreciones. Por todas estas circunstancias, no debe considerarse sólo termoterapia, sino que se debe incluir en el campo un poco más complejo de la electroterapia.
A la Hipertermia también se le reconoce la propiedad de producir una especie de fiebre de reacción, hoy reconocida de grande utilidad y sumamente beneficiosa en la mayor parte de las infecciones.
Otra de las propiedades fisiológicas es el síntoma dolor. La Diatermia Capacitiva tiene una acción particularmente analgesiante y anestésica, sobre la que actúa la inflamación aguda diatérmica. El concepto de inflamación ha sufrido una evolución en la actualidad respecto a la idea que se tenía de este fenómeno hace algunos años. Hoy ya no se la considera como un proceso morboso contra el cual hay que luchar para apartarlo del organismo para evitar sus perjudiciales efectos, sino que, por el contrario, se la considera como un verdadero mecanismo de defensa, que en muchas ocasiones basta para vencer la infección. La inflamación acarrea sobre el órgano enfermo un material nutritivo más abundante; le proporciona anticuerpos contra el veneno o el agente morboso. El aumento de la cantidad de líquidos en circulación que existe en el territorio inflamado determina una aceleración de la descarga de las toxinas, así como la reabsorción de los exudados y demás productos patológicos.
Los efectos de la corriente diatérmica sobre el sistema neuromuscular se traducen en la percepción de la elevación de la temperatura por los nervios. Esta sensación ayuda al terapeuta como guía para la regulación de la corriente. La susceptibilidad es aquí muy variable, pues mientras unos enfermos soportan muy bien temperaturas altas, hay otros que pronto acusan sensación de quemadura.
Otro de los efectos fisiológicos de la Hipertermia es la activación del quimismo celular en el sistema nervioso, cuya activación puede sobrepasar un 25% de la función normal.
Tiene además una importante acción sedante sobre el sistema nervioso, al igual que una acción tranquilizadora sobre la sintomatología dolorosa.
Finalmente cabe apuntar que la acción del calor diatérmico ha querido ser aprovechada para la destrucción in vivo de las bacterias patógenas. La misma acción curativa de la Hipertermia en el reumatismo es prueba del efecto letal del calor para ciertos microrganismos especialmente sensibles a la elevación de temperatura. Con la Hipertermia se ha llegado a poseer un medio de elevar ésta de tal forma que, matando o al menos paralizando la vitalidad de ciertas bacterias, no resulte perjudicial para el organismo que las aloja. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con el gonococo, el neumococo o el vibrión colérico.
Efectos biológicos más destacados
Aporta un suplemento de oxígeno y nutrientes a aquellos tejidos que van a ser intervenidos. Ello provoca:
Una mejor cicatrización posterior.
Un menor riesgo de complicaciones.
Una recuperación más rápida y menos dolorosa.
Elimina del edema postquirúrgico
Facilita el drenaje linfático
Regenera el tejido traumatizado
Reduce de forma inmediata el dolor e inflamación (provoca la liberación de las endorfinas)
Elimina las cicatrices y marcas (regeneración celular)
Mejora el aspecto de las queloides
Quemaduras: fija efectivamente la molécula de agua en los tejidos y facilita la regeneración celular y tisular
Facilita y potencia la penetración de sustancias (antiinflamatorios, antálgicos…)
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