Por Jorge A. Fernández Pérez, Guadalupe Barajas Arroyo, Ma. Del Carmen Romano Rodríguez.
Nadie puede negar que el tema de la homeopatía, se ha convertido en uno de los campos del conocimiento más polémicos y debatidos durante el siglo XX, tanto en México como en el resto de los países en donde se lleva a cabo esta práctica médica, así como también, dentro de la misma comunidad médico homeopática.
El debate se ha circunscrito a una estéril pelea de “alopatía” vs “homeopatía”, sin considerar que ésta última representa un modelo con una visión particular sobre el proceso salud enfermedad. Muchas son las definiciones que se han propuesto para conceptualizar la homeopatía a lo largo de muchos años, ejemplo de ello son:
• Método terapéutico basado en el principio de similitud, según el cual, todo medicamento capaz de provocar en el individuo sano determinados síntomas, es capaz de curar síntomas semejantes que presentan las enfermedades naturales.
• Método terapéutico de los semejantes.
• Rama de la farmacoterapia, se considera no convencional.
• Ciencia y arte de curar que se basa en una ley biológica natural que rige toda verdadera curación.
• Ciencia médica terapéutica basada en las enseñanzas de Hahnemann.
• Sistema terapéutico que consiste en administrar sustancias en dosis infinitesimales y que, en un sujeto sano, producirán los mismos síntomas que la enfermedad que vamos a tratar.
• Concepción médica basada en el principio de la cura por lo similar, principio de observación.
• Doctrina del siglo XVIII, que tiene sus raíces en la terapéutica arcaica y en el hipocratismo, el galenismo y el paracelsismo.
• Medicina de orientación esencialmente terapéutica.
• Tratamiento de las enfermedades con remedios capaces de producir en el hombre sano, los fenómenos semejantes a los síntomas que presenta el hombre enfermo.
Las definiciones anteriores ubican a la homeopatía en diversos ámbitos, desde ser sólo una técnica, un método, una terapéutica o una ciencia; todos ellos quizás con un poco de razón; sin embargo, habría que preguntarse ¿por qué es tan difícil ubicar a la homeopatía dentro del campo de la medicina? ¿Por qué no se le considera una disciplina científica?
Se reconoce que cada una de ellas, ha aportado algo para tratar de explicar con precisión lo que es la homeopatía. Ahora bien, al no tener una definición única debidamente argumentada, que a la vez sea aceptada por la comunidad médico homeopática mundial, se ha propiciado que por un lado, haya muchos detractores que argumentan que la homeopatía no cumple con los elementos de un campo científico, y por otra, el hecho de que también se ha permitido que un gran número de personas que no poseen los conocimientos médicos necesarios estén llevando a cabo la práctica de la homeopatía, situación que pone en tela de juicio la seriedad de ésta.
A través de este trabajo se presentan los argumentos que desde nuestra perspectiva, sustentan a la homeopatía como un modelo médico clínico terapéutico, con el objetivo de abrir el debate para establecer una definición universal para la homeopatía dentro del mundo de la medicina científica.
Modelo o paradigma. Una definición conceptual
El término se origina en la palabra griega παρα−δειγμα (paradeigma), que significa “modelo” o “ejemplo”. Un paradigma es –desde fines de la década de 1960– un modelo o patrón en cualquier disciplina científica u otro contexto epistemológico. Los paradigmas son un conjunto de conocimientos y creencias que forman una visión del mundo (cosmovisión), en torno a una teoría hegemónica en determinado periodo histórico. Cada paradigma se instaura tras una revolución científica, que aporta respuestas a los enigmas que no podían resolverse en el paradigma anterior. Cuentan con el consenso total de la comunidad científica que los representa; cumplen además una doble función, por un lado, la positiva que consiste en determinar las direcciones en las que ha de desarrollarse la ciencia normal, por medio de la propuesta de enigmas a resolver dentro del contexto de las teorías aceptadas, y por otro, la negativa, que es la de establecer los límites de lo que ha de considerarse ciencia durante el tiempo de su hegemonía.
Según Khun: “cada paradigma delimita el campo de los problemas que pueden plantearse con tal fuerza que aquellos que caen fuera del campo de aplicación del paradigma ni siquiera se advierten”… “Un rasgo característico, es la importancia dada al carácter revolucionario del progreso científico, donde una revolución implica el abandono de una estructura teórica y su reemplazo por otra, incompatible con la anterior”.
Dentro de este contexto y en relación con el desarrollo de la medicina como ciencia, pueden identificarse diversos modelos o paradigmas, de los cuales cada uno de ellos tiene una cosmovisión filosófica del proceso salud-enfermedad, el cual es el resultado por lo tanto de complejas interrelaciones de las personas con los diferentes entornos en los que se desarrolla su vida cotidiana. A continuación se describen brevemente algunos modelos propuestos a lo largo de la historia para explicar este proceso:
1. Modelo mágico-religioso. Para esta propuesta, la enfermedad resulta de fuerzas o espíritus; representa un castigo divino, o bien se trata de un estado de purificación que pone a prueba la fe religiosa. Este modelo facilita la aceptación de la muerte inminente pero también circunscribe la prevención a la obediencia de normas y tabúes, y la curación a la ejecución de ritos.
2. El modelo hipocrático. El concepto comúnmente aceptado de que el proceso salud-enfermedad está determinado por el equilibrio bio-psico-social en interacción con el ambiente fue postulado en forma incipiente por Hipócrates en el siglo V a.C.; sin embargo, el pensamiento mágico y humoral predominó en la construcción del conocimiento de las enfermedades durante muchos siglos.
3. El modelo biologicista. Nació bajo la perspectiva de análisis de la enfermedad, por lo que el individuo se convirtió en objeto de transformación, con la concepción de que el agente causal de la enfermedad era de origen biológico y su modo de acción unicausal.
4. Modelo sanitarista. Para este modelo, la salud-enfermedad es consecuencia de las condiciones insalubres que rodean al hombre, en este sentido, las condiciones ambientales son los determinantes primarios, promoviendo la introducción de medidas de saneamiento contra los índices de morbimortalidad. Como representantes Smith y Pettenkofer, respectivament.
5. Modelo multicausal. La influencia simultánea de factores que corresponden al agente, al huésped y al ambiente, son en primera instancia los condicionantes del estado de salud que guarda el individuo o un conjunto poblacional. Sus representantes pudieran ser Leavell y Clark.
6. Modelo epidemiológico. Este modelo nació con la perspectiva de análisis poblacional de la enfermedad, en cuya determinación de agente causal se encuentran condiciones biológico-sociales. Este modelo se generó en la segunda mitad del siglo XX (60s) y sus representantes fueron: MacMahon y Pugh.
7. Modelo multidisciplinario. El panorama demográfico de países como México es esencialmente diferente del que existía hace 50 años, cuando se iniciaba el proceso de industrialización y no se percibía como una amenaza el incremento de asentamientos urbanos.
8. Modelo ecológico. Para el modelo ecológico, teniendo como principal representante a Susser (70s), la salud-enfermedad resulta de la interacción agente-huésped-ambiente en un contexto tridimensional que descubre tanto las relaciones de factores causales entre sí, como las relaciones directas con el efecto.
9. Modelo histórico-social. Desde la perspectiva de esta propuesta, existen perfiles diferenciales de saludenfermedad que guardan una estrecha relación con el contexto histórico, el modo de producción y las clases sociales. Sus representantes son: Berlinguer, Laurelly Breilh (70s).
10. Modelo geográfico. La enfermedad resulta de la interacción de factores patológicos y factores propios del ambiente geográfico (factores geógenos); privilegia el ambiente geográfico como factor determinante del proceso salud-enfermedad. Sus principales representantes son: May y Voronov.
11. Modelo económico. Incorpora la teoría del capital humano en los determinantes de la salud enfermedad y conceptualiza a la salud como un bien de inversión y de consumo para estar alerta ante la enfermedad. Sus principales representantes son Anne Mills, Gilson y Muskin.
12. Modelo interdisciplinario. El estado de salud-enfermedad, tanto a escala individual como a escala social, resulta de la interacción de factores que se abordan de manera interdisciplinaria y que operan jerárquicamente en diferentes niveles de determinación. Sus representantes son Julio Frenk y colbs.
La homeopatía. Un modelo médico clínico terapéutico
La homeopatía apareció en Europa a finales del siglo XVIII, a partir de los trabajos y observaciones de un médico alemán, Samuel Hahnemann (1755-1843), quien rescata el concepto vitalista de la enfermedad y la cura por sus similares a partir de los escritos de Paracelso. Se basa en la aplicación del principio de semejanza (similia similibus curentur), administrándose los medicamentos según tengan éstos la capacidad de producir un cuadro de síntomas semejantes al que presenta el enfermo. Esto implica conocer los efectos que producen las sustancias medicamentosas en el organismo humano, información que nos da la toxicología (experimental o accidental en forma de envenenamiento o intoxicación) y la “patogenesia” o experimentación del medicamento en seres humanos.
Su administración es por la utilización de dosis mínimas, preparadas según un método, descrito por Hahnemann. Mucho se ha debatido en torno a si la homeopatía es un método terapéutico o una nueva medicina; por otra parte, hay quienes sostienen que la homeopatía no es una ciencia, en virtud de no cumplir con los requisitos del método científico, situación nada más alejada de la realidad. Se considera que la homeopatía es un modelo médico clínico terapéutico con fundamentos teóricos filosóficos (teorías y leyes) y metodológicos (métodos y técnicas) sustentados dentro del conocimiento científico y de la ciencia médica y cuya intención es el abordaje del proceso salud enfermedad a partir de dos dimensiones básicas: la individualidad y la integralidad del paciente. A continuación se presentan los argumentos que sostienen esta definición:
a. Antecedentes. La homeopatía como modelo médico, tiene su origen en Alemania a finales del siglo XVIII, partir de las minuciosas observaciones, experimentaciones y estudios desarrollados por el médico alemán Samuel Hahnemann, como consecuencia de la crítica que hace sobre la práctica médica de la época. Hahnemann observó un cuadro de intoxicación con la quina, que producía un síndrome febril similar a la malaria. Esto le llamó la atención ya que esta planta, en Sudamérica, se usaba para curar la malaria.
Así empezó a investigar la posibilidad de curar una enfermedad con que produjera una enfermedad similar en individuos sanos, pasando gran parte de su vida probando sustancias naturales a fin de comprender qué síntomas producían, y así prescribirlas para personas que sufrían de esos síntomas. Toda sustancia que Hahnemann experimentó sobre personas sanas y sobre sí mismo, despertaba un grupo de signos y síntomas nuevos; estos archivos minuciosos de síntomas se recopilaron en la “Materia Médica”, la cual ha sido ampliada en más de doscientos años por otros médicos homeópatas de todo el mundo.
b. Su base científica. El saber científico no aspira a conocer las cosas superficialmente, sino que pretende entender sus causas porque de esa manera se comprenden mejor sus efectos. Se distingue del conocimiento espontáneo por su orden metódico, su sistematicidad y su carácter mediato. Es importante señalar que el concepto de ciencia no ha sido siempre el mismo, la forma como la veían los antiguos, es bastante diferente a como la vemos actualmente.
Actualmente podemos encontrar diversas clasificaciones sobre las ciencias. Una de ellas es la que las denomina naturales y sociales; las primeras intentan explicar la naturaleza de los fenómenos, en tanto que las segundas intentan dar una interpretación de la realidad que envuelve al ser humano. La principal diferencia entre las ciencias sociales y las ciencias de la naturaleza reside en su objeto: las primeras estudian la interacción entre los individuos y las colectividades (Filosofía, Antropología, Historia, Sociología, etc.), mientras que las segundas se dedican al estudio de los componentes físicos y del funcionamiento de los seres vivos y su entorno (Física, Química, Biología, etc.). Otra diferencia importante estriba en que para las ciencias de la naturaleza el sujeto y el objeto de estudio están separados, mientras que en las ciencias sociales el objeto de estudio y el sujeto que lo realiza coinciden.
Dentro de este contexto, si aceptamos que la homeopatía es una rama de la Medicina y ésta se apoya en ciencias como la Biología, la Física, la Química, la Fisiología, la Anatomía y la Bioquímica entre otras, puede afirmarse que la homeopatía forma parte de este grupo de ciencias, las cuales tienen la finalidad de explicar el mundo que rodea al hombre. Es importante recordar que el modelo homeopático a diferencia del modelo médico convencional o hegemónico está basado en el método inductivo. Esta metodología se asocia originariamente a los trabajos de Francis Bacon a comienzos del siglo XVII, el cual consiste en establecer enunciados universales ciertos a partir de la experiencia, esto es, ascender lógicamente a través del conocimiento científico, desde la observación de los fenómenos o hechos de la realidad a la ley universal que los contiene. Según los empiristas clásicos, se han de considerar teorías científicas las formadas por conjuntos de enunciados probados empíricamente y que, o bien describen hechos firmes, o bien son generalizaciones inductivas de aquellos. La teoría no es aceptada hasta que no haya sido probada.
De este modo, vemos en estos empiristas un rechazo frontal hacia toda especulación teórica sobre campos del conocimiento en los que no se pueda realizar una contrastación empírica. En torno al escepticismo existente sobre si la homeopatía es una ciencia, existen muchos prejuicios e inexactitudes dentro y fuera de la comunidad homeopática, es importante rescatar las aportaciones realizadas por Pérez (1959), quien señala que el sentido de preguntarse por la cientificidad de la homeopatía requiere una previa distinción entre el conjunto de saberes que constituyen la ciencia médica, y el ejercicio profesional del médico dedicado al cuidado de la salud y/o a la investigación. Esta distinción es importante porque si bien el médico, a lo largo de su formación se ha apropiado, entre otros elementos, de conocimientos médico-científicos con base en los cuales fundamenta su cotidiana labor, ésta no necesariamente tiene como fin continuar desarrollando con rigor científico dichos conocimientos. Probablemente por el hecho de no intencionar su praxis también hacia el desarrollo de los conocimientos médico-científicos, en muchos de los casos se produzca la falsa convicción de que el ejercicio de la medicina se distingue por ser un arte antes que una praxis basada en la ciencia.
A través de los planteamientos epistemológicos propuestos por Pérez (1959), es posible afirmar que, sin duda, es sumamente importante para el médico homeópata curar síntomas y/o causas de los trastornos de salud que presentan los pacientes. Sin embargo, no por ello deja de ser importante conocer, a la par de ello, las causas de este suceso. Es importante señalar que en la raíz de la profesión homeopática se encuentra la ciencia médica en colindancia con otros saberes, cuya perspectiva también científica, obliga a reflexionar sobre la necesidad de que buscar el conocimiento de las causas en cuestión, requiere del uso de la metodología científica a fin de lograr alcanzar realmente los indicadores de cientificidad que legitimen tal conocimiento, a fin de que lo hagan confiable y por tanto, adquiera el reconocimiento social indispensable para el mejor desempeño profesional.
c. Su base médica. Resulta difícil ver a la homeopatía fuera del campo de la medicina. Cabe señalar que el modelo médico clínico terapéutico homeopático establecido por Samuel Hahnemann en el siglo XVIII, surge a partir de las críticas que realiza en torno al ejercicio de la medicina de la época, particularmente sobre las prácticas terapéuticas que eran muy agresivas (quemaduras, veno-disecciones, sangrías, ventosas, purgantes, vomitivos y amputaciones, entre otros). En este sentido se considera importante resaltar algunas características del propio Samuel Hahnemann, que permitan contextualizar el marco en el que propone su modelo clínico terapéutico:
• Contaba con una formación médica reconocida; una parte de sus estudios de medicina los realizó en las Universidades de Leipzig y Viena. En la Universidad de Erlangen, defendió su tesis de doctorado, recibiendo el grado de Doctor en Medicina.
• El Organon de la Medicina, obra fundamental de la homeopatía, fue escrito por un médico (Samuel Hahnemann) bajo un pensamiento médico; el parágrafo número 1 permite ubicar que dicho texto tiene como destinatario al médico y su intención era contribuir a mejorar la práctica médica de su época. En este sentido, Close señala que es en este parágrafo en donde Hahnemann toma su posición.
En cuanto a la estructura y contenido del texto, se puede afirmar que se trata de una propuesta metodológica para llevar a cabo una práctica clínico terapéutica minuciosa, dividiendo el texto en cinco apartados básicos:
1. Las funciones del médico.
2. El conocimiento del enfermo (historia clínica, toma del caso).
3. El diagnóstico.
4. El conocimiento de las substancias medicamentosas.
5. La prescripción (terapéutica).
En relación con las funciones del médico, en 68 de los 291 parágrafos que lo conforman se describe claramente lo que todo médico debe tomar en cuenta en su práctica cotidiana, situación que permite afirmar que el modelo homeopático está destinado para que el médico ejerza su profesión con ética y profesionalismo.
Por otra parte, es importante no olvidar que en México la práctica de la homeopatía está oficialmente reconocida y respaldada por un proceso formativo de recursos humanos en esta área, a través de dos instituciones de educación superior, la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional y la Escuela Libre de Homeopatía de México, I.A.P; adicionalmente, existen programas de posgrado que forman como especialistas en homeopatía a médicos egresados de cualquier escuela o facultad de medicina del país.
d. Su base filosófica. La homeopatía difiere del modelo médico convencional, no sólo por sus principios, fundamentos y terapéutica, sino también, por la manera de comprender al hombre y al proceso salud enfermedad. Para la homeopatía la enfermedad y los síntomas constituyen una misma entidad, esa es la base de la ley de similitud. De éste acercamiento diferente al hombre deriva el concepto que en medicina homeopática se tiene de la enfermedad, el enfermo y la curación. El fundamento de la doctrina homeopática se sitúa en el vitalismo que tuvo gran éxito a finales el siglo XVIII en Europa. El vitalismo no surge como una forma de justificar la homeopatía o como algo añadido a ella, sino que está intrínsecamente unido a la homeopatía, de tal forma que es muy difícil entender a la homeopatía sin hablar de vitalismo.
Por otra parte, para el modelo médico clínico terapéutico homeopático, el proceso salud enfermedad se sustenta en tres conceptos: la salud, la enfermedad y la individualidad. En cuanto al concepto salud, este modelo la define como un estado de armonía de la mente y de equilibrio fisiológico de los órganos. En este sentido una definición actual desde este modelo es el que define a la salud como el equilibrio psico-fisiológico del organismo; la salud ese estado equilibrado del organismo vivo en que la integral y armoniosa ejecución de las funciones vitales tiende a la preservación del organismo y al normal desarrollo del individuo.
En cuanto a la concepción de enfermedad es definida por Hahnemann, como una ruptura del equilibrio de la energía vital. Para la homeopatía, la enfermedad no es una entidad viviente dentro del cuerpo ni un trastorno material provocado por causas materiales. Esta concepción materialista conduce a una terapéutica que provoca la eliminación de las causas aparentes o de los productos de la enfermedad o resultados últimos, sin corregir la desarmonía vital del individuo.
La enfermedad no se limita a los órganos, sino que abarca a la persona entera, partiendo del concepto de unidad del ser humano. Por eso la homeopatía trata de corregir la susceptibilidad mórbida, devolviendo la armonía a la energía vital perturbada. La curación de la enfermedad es a través de la curación del enfermo, y no a la inversa. Un concepto actual de la enfermedad desde el modelo homeopático es un desarreglo o alteración energética o dinámica en nuestra salud.
En relación con la individualidad, Hubbard en 1930 señalaba que la individualización es la esencia de la homeopatía. Dentro de este contexto, Dantas señala que históricamente la homeopatía se inscribe en la corriente racionalista de la medicina, apoyada por la evidencia experimental y aplicando normas predefinidas según el principio del semejante para la prescripción medicamentosa. Señala además, que el modelo médico homeopático propuesto por Hahnemann presenta un sistema terapéutico fuertemente apoyado en la individualidad del paciente.
e. Su base teórica. El modelo médico clínico terapéutico homeopático se fundamenta en siete principios básicos, los cuales se describen brevemente a continuación:
I. Principio de similitud. El concepto “similia similibus curantur” es la base de la práctica de la homeopatía, el cual establece que “Toda substancia capaz de producir en el organismo relativamente sano del hombre, en dosis masiva, un conjunto de trastornos patológicos, cura en dosis mínima conveniente, los trastornos análogos que existen en el organismo enfermo.
II. Experimentación pura. Se refiere al procedimiento por el cual las diferentes sustancias de diversos orígenes, se someten al proceso de preparación homeopática con el cual se obtiene su virtud curativa, y se pierde el efecto que pudiera ser dañino, se administra a sujetos sanos, para obtener los grupos de síntomas, llamados patogenesias, las cuales están descritas en diversas materias médicas homeopáticas desarrolladas por diversos médicos homeópatas. Mendiola señala que este método de experimentación puede definirse como “la investigación de las propiedades reactivas de diversas substancias en el organismo, relativamente sano del hombre”.
III. Individualidad morbosa. De acuerdo a la teoría homeopática, la estructura interna del organismo es individual y particular para cada ser humano, lo que supone que no hay dos personas iguales, pero sí cabe la posibilidad de que existan perfiles que se corresponden con sustancias naturales.
Este enunciado señala que “cada ser vivo es único y específico en su modo de enfermar, es decir un estado de salud individual”, o bien, “es el estado propio de cada individuo de enfermar”.
IV. Individualidad medicamentosa. Este principio señala que una vez demostrado que cada enfermo presenta un cuadro sintomático particular, cada enfermo necesitará un medicamento que tenga una patogenesia semejante. En este sentido, cada substancia tiene efectos absolutamente peculiares, que no corresponden a ninguna otra. Para Carrero, un medicamento homeopático elegido como tal, reúne todos los síntomas y signos clínicos que manifiesta un individuo, siendo capaz de curar a éste al incluir la totalidad sintomática.
V. Dosis mínima. Según el modelo médico clínico terapéutico homeopático, cada sustancia tiene un tipo de energía y su actuación en el organismo humano no se relaciona con las características químicas de esta sustancia, sino con una energía que provoca una resonancia. Lo que se persigue es capturar la particular energía de esa sustancia mediante dilución y agitando la sustancia original en un vehículo inerte. Para este modelo, no hay medicamento ponderable en lo que se llama de alta potencia, o de amplio espectro. En el medicamento homeopático solo hay dinamismo remedial; éstos no actúan por su masa, sino por la energía o fuerza que contienen mediante la dinamización del medicamento. con ella ejerce acción sobre la energía o fuerza vital estimulando la naturaleza del enfermo a efectuar la curación.
VI. Vis medicatrix naturae. Hipócrates reconoció claramente la existencia del poder curativo de la naturaleza, compuesto de mecanismos inherentes al cuerpo y destinados al restablecimiento de la salud después de una exposición a los agentes patógenos. De acuerdo a esta teoría, todo médico homeópata reconoce que lo único que cura es la fuerza de la naturaleza, a través de estimularla convenientemente con el medicamento que corresponda para que este obre como remedio. En este principio se conjugan la historia natural de la enfermedad y la reacción de cada individuo a padecer alguna enfermedad.
VII. Dinamismo vital. Se define como el poder que tiene la energía de los seres vivos para producir y conducir procesos activos, transformaciones y realizaciones. De acuerdo al modelo médico homeopático, el dinamismo vital es un concepto a través del cual Hahnemann, explica la fuerza que conecta al cuerpo, lo anima y mantiene sano; es el puente de unión del cuerpo y la mente.
f. Su base metodológica. La clínica es la disciplina más importante en el ejercicio de la medicina junto a la terapéutica, sigue los pasos de la Semiología, ciencia y arte de la medicina, en el proceso indagatorio orientado al diagnóstico de una situación patológica (enfermedad, síndrome, trastorno, etc.), basado en la integración e interpretación de los síntomas y otros datos aportados por la anamnesis durante la entrevista clínica con el paciente, los signos de la exploración física y la ayuda de exploraciones complementarias de laboratorio y de pruebas de imagen. Con el diagnóstico de una enfermedad se establecen estrategias y decisiones para un adecuado manejo terapéutico del paciente.
De acuerdo con Moreno (2002), el método clínico o “proceso del diagnóstico”, son los pasos ordenados que todo médico aplica en la búsqueda del diagnóstico y consisten en: formulación por el enfermo de sus quejas de salud; obtención de la información necesaria (síntomas, signos y otros datos) para después establecer las hipótesis diagnósticas presuntivas e ir a su comprobación final, por intermedio de una contratación que, en la mayoría de las circunstancias, aunque no en todas, se realiza a través de análisis de laboratorio, de cualquier tipo que sean. El método clínico no es otra cosa que el método científico o experimental de las ciencias, pero aplicado esta vez, no a una investigación de laboratorio, sino a la atención individual del enfermo.
Por su parte, es importante resaltar que el modelo médico homeopático está sustentado en la metodología clínica esencialmente, es decir la observación, el interrogatorio (toma del caso) y la exploración física (inspección, palpación, percusión y auscultación), a fin de elaborar una historia clínica completa. Es importante señalar que estos procedimientos metodológicos son debidamente enseñados a los estudiantes que cursan tanto la carrera de médico cirujano y homeópata como la de médico homeópata cirujano y partero. Aunado a ello, durante dicho proceso formativo reciben un entrenamiento más exhaustivo a fin de tener elementos que les permita realizar una clínica con mayor profundidad, característica propia de la clínica médica homeopática.
Es interesante observar como desde los fundamentos del modelo homeopático se establecen los lineamientos para desarrollar una práctica médica de calidad. Hahnemann señala en el Organon de la Medicina, a través de 41 parágrafos todo aquello que un buen médico debe realizar con el paciente, desde una perspectiva clínica, a fin de establecer un diagnóstico completo antes de prescribir algún tratamiento. En este sentido es importante señalar que todo médico homeópata debe realizar dentro de su práctica clínica, diversos diagnósticos: el etiológico, el nosológico, el patológico y el medicamentoso. Eizayaga señala que la historia clínica homeopática comprende cuatro diagnósticos: el clínico (común) o patológico, individual (modalidades reaccionales, etc.); biopatográfico (biografía) y medicamentoso (el simillimum).
g. Su base terapéutica. En todo modelo médico se tiene contemplado siempre una etapa terapéutica, situación que desde luego, no es ajena al modelo médico homeopático, sin que esto implique hablar de la terapéutica homeopática como término peyorativo. Es importante señalar que cuando se habla de la terapéutica, se considera a ésta como una disciplina que forma parte de la ciencia médica. De acuerdo con Álvarez (1996: 263), la terapéutica se define como el conjunto de decisiones cuyo objetivo es curar o paliar en lo posible una enfermedad; asimismo, la terapéutica es el conjunto de medidas destinadas a modificar la historia natural de la enfermedad en beneficio del paciente. Su primer objetivo es conseguir la curación definitiva y sin secuelas del enfermo. Dunham definió a la terapéutica como la ciencia de tratar al enfermo con fármacos.
Dentro de la práctica médica, la terapéutica junto con el diagnóstico y el pronóstico, completan la triada de decisiones clínicas con significados y métodos de estudio muy variados, pero que se deciden conjuntamente y a veces muy rápido, buscando siempre el beneficio del paciente. La primera ley que debe tener en cuanta todo médico, es no dañar al enfermo, primun non nocere (lo primero es no hacer daño).
En el modelo médico homeopático la intención del médico es curar definitivamente y sin secuelas a sus pacientes, esta situación está determinada en las bases establecidas por Hahnemann, quién en el Organon de la Medicina señala claramente que antes de prescribir algún remedio o medicamento, el médico debe conocer en primera instancia, todo acerca de la enfermedad, es decir contar con un diagnóstico integral que le permita tomar las mejores decisiones terapéuticas; y en segundo lugar, conocer a profundidad todo sobre las propiedades de los medicamentos que utilizará en el paciente.
Una revisión sobre el citado texto muestra que 71 parágrafos hacen énfasis sobre el conocimiento previo que debe tener el médico homeópata sobre todas aquellas substancias que utilice en su práctica profesional. Asimismo, 89 los parágrafos describen una metodología rigurosa y sistemática que debe considerase para la utilización terapéutica de los medicamentos homeopáticos.
Es importante rescatar lo señalado por Eizayaga en relación con el famoso aforismo “en homeopatía no se ven enfermedades, se ven enfermos”, en el sentido de que éste hace referencia exclusivamente al aspecto terapéutico del modelo homeopático, no al clínico, ya que en homeopatía es esencial basar la prescripción (fase terapéutica) en los síntomas obtenidos a través de la individualización del enfermo.
Jorge A. Fernández Pérez, Doctor en Educación. Coordinador del Centro de Estudios Universitarios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Investigador Nacional nivel I. jafp58@prodigy.net.mx
Guadalupe Barajas Arroyo, Doctora en Educación. Profesora investigadora del Instituto de Estudios Universitarios de Puebla. gpebar1@prodigy.net.mx
Ma. Del Carmen Romano Rodríguez, Maestra en Educación Superior. Profesora Investigadora del Centro de Estudios Universitarios de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. romanocarmen@hotmail.com
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La termoterapia es la aplicación con fines terapéuticos de calor sobre el organismo por medio de cuerpos materiales de temperatura elevada, por encima de los niveles fisiológicos. El agente terapéutico es el calor, que se propaga desde el agente térmico hasta el organismo, produciendo en principio una elevación de la temperatura y, como consecuencia de esta elevación, surgen los efectos terapéuticos. Leer más...
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Detrás de cada problema estético (celulitis, estrías, adiposidad, etc), existe verdaderamente un problema de salud subyacente, en donde determinados procesos biológicos han comenzado a alterar sus funciones normales y por lo tanto, estamos en condiciones de afirmar que todas las alteraciones orgánicas que llamamos comúnmente “problemas estéticos” son manifestaciones finales de ellos.
Según la Food Standards Agency, «fitoestrógeno es cualquier planta, sustancia o metabolito que induce respuestas biológicas en vertebrados y que puede mimetizar o modular las acciones de los estrógenos endógenos, usualmente por unirse a los receptores de estrógenos».
La termoterapia es la terapia natural por excelencia, la termoterapia comunica calor, la esencia de la vida. Si nuestra especie ha tenido un notable éxito en la escala evolutiva ello se ha debido entre otros factores a que somos capaces de mantener una temperatura constante frente al medio en que nos encontremos. Leer más...
Una nueva era en el análisis de piel y cabello. Leer más...
El término dolor miofascial es muy amplio, se aplica a dolor en los tejidos blandos de etiología desconocida y engloba cuadros muy variados tales como el síndrome miofascial, la cefalea tensional, ciertas alteraciones de la articulación temporomandibular, etc. Leer más...
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