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Fecha: 3 octubre, 2013

La Sofrología en la Estética

Descubre esta disciplina que utiliza técnicas de relajación para ganar calidad de vida para tu cliente, para ti y tu trabajo.

La Sofrología es una escuela científica que tiene como objetivo el estudio de la consciencia y la conquista de los valores existenciales del ser. Fue fundada por el médico neuropsiquiatra Dr. Alfonso Caycedo en 1960, en Madrid. La palabra Sofrología viene de las raíces griegas: SOS (equilibrio), PHREN (psique) y LOGOS (estudio). Etimológicamente significa el estudio de la consciencia en equilibrio.

La Sofrología es una disciplina que utiliza técnicas de relajación y de imaginación como medio para el desarrollo del bienestar pscicofísico del ser.

Objetivos de la sofrología

La sofrología es una disciplina científica que tiene como objetivos:

El estudio de la consciencia humana

Además de estudiar la consciencia humana desde el punto de vista teórico, la Sofrología ofrece una metodología para que el individuo conozca de forma vivencial su propia consciencia. La aplicación de las técnicas sofrológicas a nivel terapéutico. Los profesionales de las ciencias de la salud (médicos, enfermeras, esteticistas, psicólogos, fisioterapeutas, logopedas, odontólogos, etc.) utilizan las técnicas sofrológicas de forma única o complementaria a su terapia con el fin de que el paciente las incorpore dentro de su propio tratamiento.

 La aplicación de las técnicas sofrológicas a nivel a nivel pedagógico

La metodología sofrológica se aplica para reforzar capacidades intelectuales tales como la atención, concentración, aprendizaje y memoria en diferentes grupos de edad. A nivel preventivo, aporta un método de entrenamiento para toda persona que quiera conocer mejor su consciencia, desarrollar sus capacidades, adquirir mayor resistencia ante problemas de origen psicosomático y conquistar una mejor calidad de vida.

El método utilizado en sofrología consiste en una serie de técnicas de relajación, ejercicios respiratorios, movimientos corporales y estrategias de activación mental que tienen como fin el conocimiento de sí mismo y el desarrollo de la consciencia. De forma progresiva y metódica la persona va aumentando la percepción y conocimiento de su propia corporalidad, sus emociones, sus pensamientos, su conducta y sus propios valores. Ella misma va desarrollando su voluntad para mejorar aquellas capacidades que quiere potenciar y tratar sus percepciones, sentimientos o pensamientos molestos.

La sofrología hace énfasis en el ser humano como sujeto de sí mismo, de sus pensamientos, de sus emociones, de sus actuaciones y no objeto de sus impulsos, de sus sentimientos o de las circunstancias. Siendo una disciplina basada en la fenomenología, potencia la consciencia, la libertad y la responsabilidad del individuo.

Aplicaciones

Está técnica sirve, entre otras cosas, para tratar:

• Problemas psicológicos.

•  Depresión.

• Neurosis.

• Problemas de adaptación social.

• Ansiedad y angustia asociadas a enfermedades bronquiales, asma, arritmias cardiacas (taquicardias), enfermedad coronaria y riesgos de infarto, obesidad, úlceras gástricas.

• Contracturas musculares.

• Ansiedad asociada con eventos o situaciones competitivas en el deporte y el trabajo.

La sofrología en la estética

La sofrología añadiría una mayor conciencia del cuerpo y de la gestión de energía y estrés, tanto al profesional como al cliente, ya que la esteticista tiene mucho que ganar cuando llegue a descubrirla.

Algunos datos sobre la piel

Desde el punto de vista anatómico e histológico, la piel es un órgano compuesto de varias capas de tejidos. Tiene tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Es la primera barrera de protección del cuerpo. Es el órgano más grande del cuerpo y uno de los más importantes. Para un adulto tiene una superficie de 2 m² y pesa alrededor de 5 kg.

Su fisiología interfiere con la inmunidad por su contacto directo con la sangre y la linfa y está presente en la síntesis de vitamina D que es vital para nosotros, con la ayuda del sol.

Principal barrera entre el exterior y el interior del cuerpo humano, es el mantenimiento de la estabilidad térmica una de sus principales funciones. Otra es la respiración cutánea.

Aunque los intercambios se hacen en pequeñas cantidades, si su integridad se daña en un alto porcentaje, el trabajo de las glándulas sudoríparas en estabilizar la temperatura se ve impedido y el cuerpo se sobrecalienta y nuestros órganos vitales dejan de trabajar.

Sin embargo, la piel está llena de terminaciones nerviosas y nos permite explorar todo lo que nos rodea a través del tacto. Estos receptores responden a diferentes estímulos y en diferentes áreas del cerebro. Tenemos una sensibilidad especial a la presión, a la temperatura y al dolor.

La piel es el límite entre nuestra intimidad y el mundo exterior. Ella es también la puerta de entrada a nuestra conciencia. Es el órgano más sensible y tiene en sí misma uno de nuestros cinco sentidos: el tacto. Mientras que los otros cuatro sentidos se encuentran en el primero sistema, este sentido cubre todo el cuerpo.

La piel no es sólo un envoltorio. Se comporta como un espejo del alma y refleja nuestro estado mental.

El toque es de suma importancia en el sentir y en el desarrollo armonioso de estar conectado con la vida emocional. El toque estimula la liberación de dopaminas y endorfinas, las hormonas del placer.

Se dice: “ser malo en tu piel” o “tiene los nervios a flor de piel.” La piel conserva en su memoria todas las caricias desde el nacimiento, así como todas las ausencias, todas las heridas de la vida. La piel también habla.

La esteticista

La esteticista no sofrónica

Vamos a observar la situación de alguien que no conoce la sofrología.

María tiene varios años de experiencia. Su salón de belleza fue montado con éxito pero ahora, cuando llega a casa se encuentra muy cansada. Unos días de vacaciones serían recomendables porque tiene dolor en la espalda y también le duele la cabeza, el cuello.

Durante los tratamientos encuentra frecuentemente clientes aburridos e irritantes. No tiene mucha paciencia. El trabajo generalmente la distrae de sus problemas personales pero tiene días en que no es así. No ve con buenos ojos el futuro… lleno de nubes para anunciar un temporal que dispensa tener que hacer frente.

La esteticista sofrónica

Joana tiene su cabina de belleza hace algunos años, pero ella entiende que siempre se puede hacer más y debe innovar. Hizo una formación de sofrología aplicada a la estética y utilizó la oportunidad que la marca de cosmética en la que trabaja le ha proporcionado.

Al conocer y practicar repetidamente esta ciencia de técnicas sencillas, Joana integra y disfruta de los beneficios de la Sofrología en sí misma para así poder transmitirla en su trabajo, no sólo con su voz sino también con sus manos.

Decidió poner en práctica lo aprendido y muy rápidamente se sentía mucho mejor, así como también mejoraron los resultados en su trabajo.

¿Qué ha cambiado en su actitud?

• Desarrolló sus propias cualidades de percepción interior, consiguió una mejor noción de su esquema corporal que la llevó a comprender mejor el cuerpo de la otra persona.

• Hace una lectura más rápida creando un diagnóstico más objetivo y real de su cliente. Ahora tiene en cuenta, cuando observa a alguien, que no hay emociones sin expresión somática, puede capturar mejor el gesto, la palabra, la entonación de su cliente.

• Todos sus sentidos están más alerta, siendo el tacto el de particular importancia en este campo (“la piel también habla”), se dió cuenta de que las manos son herramientas indispensables. Es con ellas con las que la esteticista sentirá lo que la voz de su cliente no le dice. Con el toque y sus reacciones naturales, la persona revelará lo que tenía que añadir y poco a poco el trabajo que las manos realizan ayuda a eliminar la resistencia que a menudo aparece asociada a determinados clientes o para ciertos tratamientos que pueden generar preocupación o ansiedad.

• La recuperación entre tratamientos y clientes se convirtió en algo más rápido y fácil y por saber leer su cuerpo, y pasó a llegar al final del día menos fatigada.

• Ha creado más tiempo disponible para estar realmente presente en el tiempo pasado con los clientes, lo que le permite sonreir, escuchar con más paciencia.

• Pasó a tener una postura firme que fortalece su autocontrol y su autoprotección.

• Ganó una paz interior y serenidad, una natural confianza en sí misma. Ha obtenido otro estado de conciencia que fluye de sí misma, sin esfuerzo, hacia el exterior. Aprendió a Ser.

• Conoce mejor a sus clientes y puede orientar su trabajo de una manera más positiva y más rentable la práctica diaria. Está beneficiando no sólo a su trabajo como su vida privada y social.

El cliente

¿Qué ventajas tiene el cliente al elegir un gabinete con una esteticista entrenada en sofrología?

En primer lugar, el cliente debe encontrar una oficina de estética agradable (no necesita ser lujosa) que proporcionará una sensación de comodidad, armonía y hospitalidad.

En segundo lugar, el cliente debe buscar una esteticista con la que se puede establecer un pacto de confianza y que le proporcione tranquilidad. El cliente es aquel que se entrega al otro. Él paga a alguien para hacer un trabajo que no quiere o no puede hacerlo por sí mismo y los lazos que se crean pueden ser muy enriquecedores.

Es muy probable que el cliente sea alguien muy acostumbrado a hacer cosas y a dar mucho de sí mismo y que él no sabe parar y saborear el tiempo. A veces, más urgente que la estética, él requiere una atención sofrológica y necesita de alguien que le enseñe cómo descubrir los valores para una vida mejor.

La Sofrología aplicada a la estética

En nuestro siglo, la ansiedad se conoce como una de las enfermedades más graves de la población mundial porque es a través de ella que nacen casi todas las demás enfermedades. La sofrología se aplica a las personas sanas como profilaxis social y se convirtió en una herramienta contra esta amenaza.

- El principio del esquema cuerpo como una realidad vivida.

Nadie mejor que la profesional de estética para ofrecer una buena relajación a la persona que es su cliente. Para que ella sienta su cuerpo, sin angustia, sin emociones negativas. Con una buena relajación, la respiración se hace sin problemas y la persona se siente mejor. Permitir a otros disfrutar de estos momentos tan agradables, sutilmente permite instalar ya una gran meta, que es aliviar los temores y relativizar las molestias que puedan estar asociadas con una técnica particular, sea lo que sea (desde un masaje a una depilación con cera). Es el comienzo de un manejo del estrés en una forma simple y sutil.

- El principio de la realidad objetiva.

La estética no sólo debe preocuparse por cambiar y mejorar el aspecto de la persona, pero sobre todo que aparezca quién es en realidad y ayudarla a apreciarse y aceptarse a sí misma. A menudo sucede que la persona tiene una visión distorsionada de sí misma. A lo largo de las sesiones, el cliente aprende a relativizar las emociones, reduciéndolas a sus proporciones adecuadas, desdramatizando y modificando su comportamiento ante sus problemas.

- El principio de acción positiva.

El hecho de que el cliente quiera darse esos momentos deben ser bien apreciados y valorados. Su amor propio existe. La esteticista se encargará del resto. Con su voz suave, con una atención casi maternal, utilizará las palabras y los gestos para que se restituya la calma, la paz y la armonía. Así, el cliente permite que alguien cuide de sí mismo y recuerda la buena costumbre que es recibir, parar y descansar.

- El principio de la adaptabilidad.

El encuentro entre dos personas es siempre complejo. Pero la sofrología permite al cliente darse a conocer con total autenticidad, sin censura, en un ambiente lleno de aceptación y bienestar. La sofrología permite adaptar las técnicas para asegurar la comodidad de la persona.

Conclusiones

La estética cumple una serie de factores que la hacen ideal para la aplicación de la sofrología en el cliente. Tanto este como el profesional son susceptibles de beneficiarse de una mejora en su calidad de vida.

La sofrología añade este conocimiento a determinadas profesiones, como es el caso de la estética, y poder dar a elegir nuevas direcciones que, a su vez, pueden modificar la ruta de las personas a una mayor positividad.

Diferencias entre hipnosis y sofrología

La sofrología tiene identidad propia como propuesta científica, aun a pesar de que algunos hagan sinónima esta palabra a hipnosis por carecer de información o asociar el hecho de que quien la propuso en 1960, Caycedo, coincidentemente trabajara como hipnólogo clínico en el Departamento de la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Madrid, del cual era titular el Profesor Juan José López Ibor. No existe nada más opuesto a “lo-sofrológico” que “lo-hipnótico”.

En la actualidad, gracias a numerosos profesionales de la salud formados en el ámbito de la Escuela Internacional de Sofrología, se constata cómo cada vez son menos los que mal utilizan dicha sinonimia y lamentable confusión.

•La sofrología considera a la consciencia como la función mental más importante y noble del ser humano, digna del mayor respeto, enseñándole por ello a valorarla y potenciarla en todas sus capacidades. La hipnosis la contempla como una función a manipular, asaltar y alterar sin el más mínimo sentido y reparo, de ahí que hablen de “estado-de-consciencia-alterada”.

• La sofrología, por lo dicho, solo utiliza la razón al ejercer cualquier acción sobre la misma a través de la correcta información sobre “qué-hacer” (conocimiento) “cómo-hacer” (Capacidad) y “porqué-hacer” (Actitud) a través de sus fundamentos y principios operativos.

• La hipnosis asalta la razón por la vía de la heterosugestión, o sugestión impuesta por el hipnólogo, a través de intentar que el mensaje emitido llegue a la mente del receptor al ofuscar la función crítica de la misma.

• La sofrología enseña a potenciar la capacidad de ejercer un deseable y eficaz proceso de autocontrol; por ser un acto exclusivamente humano, dado que nadie ha demostrado que pueda ser ejercido por animal irracional alguno; por ser propio, ya que solo desde sí mismo, puede llevarse a cabo; y por ser libre, porque al ser “autógeno” (“auto” = uno mismo y “genos” = producir) no puede estar mediatizado por nada, ni por nadie.

• La hipnosis, por su propia entidad operativa, tiene que ejercer un sutil y eficaz heterocontrol sobre quienes actúe para conseguir el trance hipnótico, y sería un contrasentido que al mismo tiempo pudiese enseñar a ejercer lo opuesto.

 

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