Iridología: los ojos como ventanas

La iridología es una disciplina que estudia el iris, la parte pigmentada del ojo, y analiza su estructura y cambios de pigmentación (manchas) para establecer un balance de la salud global del individuo a través de una serie de zonas reflejas.

La iridología es una disciplina que estudia el iris, la parte pigmentada del ojo, y analiza su estructura y cambios de pigmentación (manchas) para establecer un balance de la salud global del individuo a través de una serie de zonas reflejas que se han identificado en la membrana. Como la acupuntura en la medicina tradicional china, es un sistema de diagnóstico y una orientación preventiva para el paciente. 

El iridólogo debe en primer lugar observar el color, la densidad y la estructura general del iris para fijar el tipo o constitución del mismo. Dentro de las muchas escuelas y corrientes que existen en la iridología, la francesa Roux es la más aceptada, y según ella las personas pueden tener tres tipos de constitución:

a) Personas de constitución linfática fibral: pertenecen a ella quienes tienen iris de tono claro: azules, verdes y grises. El calificativo de "linfático” en iridología tiene un significado diferente que en la medicina tradicional. Corresponde a una capacidad de reacción del sistema nervioso vegetativo, involuntario, y del sistema linfático a las agresiones. Por eso no es raro que este tipo de personas tengan tendencia a presentar en la infancia amígdalas grandes o posibilidades de apendicitis aguda. También tienen tendencia a padecer artritis por acumulación de desechos metabólicos en los tejidos. Sus enfermedades más frecuentes corresponden a las reactivas (inflamaciones o alergias) siendo frecuentes el asma, los eczemas, las jaquecas y los catarros nasales. En las articulaciones tienden a padecer inflamaciones de tipo reumático y pueden ser terreno fértil para infecciones generales como la tuberculosis. 

b) Personas de constitución hematógena pigmentaria. La poseen quienes tienen los iris oscuros: negros, marrones y castaños. Aquí la abundancia de pigmentación recubre los hilos radiales de la trama del iris, que se hacen menos visibles. En general son personas con propensión a las enfermedades vasculares por viscosidad de la sangre, tendencia a la obesidad, problemas de hígado, digestión lenta, espasmos, calambres y trastornos emocionales.

c) Personas con constitución mixta. Aquellas que tienen características de ambos grupos: por ejemplo, quienes poseen el iris de color azul oscuro o marrón claro. La tendencia patológica vendrá dada en estos casos por los caracteres predominantes de una u otra constitución. 

Los círculos

El iridólogo no se fija solamente en la constitución, lee el iris dividiéndolo en una serie de círculos y localizaciones orgánicas que denomina somatotopía o localización de las representaciones de determinadas partes del organismo. El círculo número 1 se encuentra alrededor de la pupila y es un ribete irregular que va desapareciendo con los años. Para muchos iridólogos es el reflejo del estado metabólico de la persona y lo relacionan con enfermedades en esa esfera, como ciertos tipos de diabetes. Los círculos 2 y 3, ubicados en la periferia inmediata del número 1, ocupan la cuarta parte de la circunferencia del iris y se relacionan con las representaciones de los órganos abdominales, por lo que son ocasionalmente conocidos como cuello gastrointestinal. Inmediatamente a continuación está el círculo 4 que no es muy grande y en él se localizan los problemas euroglandulares, endocrinológicos, de circulación general y de los sistemas defensivos y linfáticos del organismo. En el círculo número 5, el de mayor área, se encuentra la representación de los grandes órganos, desde el cerebro al esqueleto pasando por el hígado, los pulmones y el corazón, así como los órganos de los sentidos. Cerrando todo el conjunto con una fina línea habitualmente más coloreada, se encuentra el círculo 6, que localiza el contorno del cuerpo, la piel, los orificios naturales, la circulación superficial y la de retorno. 

La determinación de las distintas constituciones, la localización somatotópica y los diferentes tipos de tramas de las fibras del iris permiten al profesional experimentado hacer un diagnóstico de los problemas que presenta el paciente, determinando las predisposiciones a determinadas enfermedades. La iridología es una técnica compleja de aprender y sirve más bien para proporcionar datos que el profesional deberá luego cotejar con el historial clínico. La ventaja es que proporciona un diagnóstico preciso y rápido, siempre que sea manejado por profesionales bien formados y con amplia experiencia.