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Fecha: 28 mayo, 2010

Drenaje linfático manual y otras terapias post-liposucción

El drenaje linfático manual (DLM) es la principal técnica para acelerar la reabsorción del edema. Actualmente muchos cirujanos plásticos recomiendan a las pacientes recibir sesiones de DLM tras la intervención.

Autoras como Fernández y Lozano, lo incluyen dentro de las indicaciones del DLM como complemento básico en la recuperación y recomiendan entre 10 y 15 sesiones siendo su aplicación diaria durante la primera semana, tres sesiones en la segunda semana y a continuación dos veces por semana.
Viñas considera imprescindible su aplicación tras la intervención para drenar el edema ocasionado y evitar complicaciones como la formación de placas duras bajo la piel (fibroesclerosis subcutánea). Este autor recomienda la aplicación pre y post-cirugía en toda intervención quirúrgica.

Para Ferrandez, Theys y Bouchet el DLM tras la liposucción debe comenzar al día siguiente. El objetivo es reducir el edema y la tensión cutánea favoreciendo el descenso de la presión intersticial.

Según el cirujano plástico De Souza, el DLM debe comenzar en el postoperatorio inmediato y continuar durante tres meses.
Jacquemay recomienda empezar al día siguiente (sobre la faja de contención). Las sesiones deben ser a diario y más cortas los primeros días, aumentando su duración progresivamente.

Elbaz y Flageul recomiendan en la liposucción abdominal el DLM y la presoterapia desde el décimo día, tres veces por semana durante un mes.

Tanto el método Vodder como el método Leduc, diferentes en su concepto y aplicación, han demostrado ser eficaces en la recuperación tras la liposucción. Las maniobras de reabsorción de Leduc son de gran utilidad en las liposucciones en la zona trocanterea. Los círculos fijos de Vodder son excelentes en zonas muy edematizadas por su gran poder de reabsorción del edema.

DRENAJE LINFÁTICO PREVIO A LA INTERVENCIÓN.

El DLM puede aplicarse previamente a la intervención, en este caso las sesiones comenzarán al menos dos semanas antes de la liposucción recomendándose un mínimo de 4 sesiones; con ello conseguimos:

* Disminuir la ansiedad pre-operatoria.
* Según Viñas (1998) activar el sistema linfático para que trabaje más rápidamente en los procesos de reconstrucción de tejidos lesionados tras la operación. Viñas se refiere en este apartado a cualquier intervención quirúrgica.
* Facilitar la labor del cirujano que se encontrará con un tejido en mejores condiciones con menos presencia de edema en la zona.

Las sesiones de DLM pre-operatorias son sobre todo importantes en mujeres con insuficiencia venosa y/o tendencia a retener líquidos.

DRENAJE LINFÁTICO POSTLIPOSUCCIÓN.

Es en el periodo postoperatorio donde el DLM ha demostrado su utilidad y eficacia. Comenzamos las sesiones postoperatorias tan pronto como autorice el cirujano que realizó la operación. Se suele empezar entre el 4º y el 5º día tras la intervención. En algunas liposucciones comenzamos al día siguiente (sin quitar la faja a la paciente). La fecha exacta de comienzo depende de la extensión y características de la liposucción, del tipo de piel del paciente, y sobre todo de la experiencia y pericia del fisioterapeuta. Recomendamos a los profesionales que estén empezando que demoren el comienzo de las sesiones hasta los 7-10 días.

En grandes liposucciones puede ser recomendable en las primeras sesiones realizar el DLM sin quitar a la paciente la faja de contención para no movilizar la piel en exceso.

Los objetivos del DLM en el postoperatorio son:
• Acelerar la reabsorción de edema y equimosis.
• Eliminar los restos de medicación, anestesia y suero utilizados en la operación.
• Favorecer la regeneración de los capilares y vasos linfáticos dañados tras la liposucción.
• Disminuir las molestias y proporcionar bienestar en el postoperatorio.
• Disminuir la duración del periodo postoperatorio.
• Mejorar el estado de la piel.
• Acelerar la recuperación de los tejidos.
• Acelerar la recuperación de sensibilidad en la piel.
• Favorecer la retracción de la piel.
• Acelerar la reabsorción de zonas fibrosas por estimulación de macrófagos.

Recomendamos un mínimo de 10 sesiones de DLM tras la liposucción, aplicadas dos veces por semana; aunque lo ideal sería realizar las sesiones a diario durante la primera quincena, espaciándolas posteriormente durante los dos meses siguientes sumando un total de 15 a 30 sesiones.

La técnica de ejecución debe ser precisa y la movilización de la piel durante la primera semana debe ser mínima para facilitar la correcta retracción de la piel. La liposucción puede dañar vasos linfáticos y las uniones de la piel con las estructuras inferiores; la movilización precoz de la piel podría dificultar la correcta regeneración linfática y la creación de enlaces que unan la piel con las estructuras subyacentes. Un exceso de movilización podría tener como resultado una piel más flácida, empeorando el resultado de la intervención.

A menudo las pacientes cuando acuden por primera vez a las sesiones de DLM muestran un cierto temor al pensar que el tratamiento va a ser doloroso; el DLM postoperatorio no debe provocar dolor ni molestias, incluso sobre tejidos llenos de edema y equimosis. El DLM bien realizado proporciona alivio desde la primera sesión, si aparece dolor es señal de la incorrección de las maniobras.

A partir de los 15 días finalizamos la sesión de DLM con maniobras de deslizamiento para favorecer la reabsorción del edema a través del sistema venoso. La velocidad de las maniobras es lenta, en recorrer toda la pierna tardaremos unos 8-10 segundos. Utilizamos gel de “efecto frío” o aceites esenciales que favorezcan la circulación sanguínea y linfática. Tras la cirugía se produce un proceso de regeneración de vasos linfáticos y sanguíneos dañados por la cánula que pueden desaconsejar estas maniobras durante los primeros días. A. Leduc y O. Leduc desaconsejan los deslizamientos superficiales “cuando se sospecha la existencia de una nueva formación vascular”.

La utilización de maniobras de masaje profundo (amasamientos fricciones) está contraindicada durante las primeras semanas por la posibilidad de lesionar vasos linfáticos, agravar el edema y ser dolorosas para la paciente.

MEDIDAS COMPLEMENTARIAS.

Además del drenaje linfático manual podemos complementar las sesiones de tratamiento con:

Crioterapia.
Algunos cirujanos plásticos recomiendan la aplicación de crioterapia durante las 48 horas posteriores a la intervención. Una forma casera y eficaz es utilizar bolsas de guisantes congelados. Debe explicarse a la paciente la necesidad de protegerse la piel para evitar quemaduras por frío.

Presoterapia.
Es un buen complemento si se utiliza de forma racional. Se puede comenzar a aplicar a partir del 2º día si el cirujano lo autoriza. En las primeras sesiones (si se empieza durante la primera semana) no es necesario ni recomendable que la paciente se quite la faja compresiva.

Es mejor la utilización de equipos programables que en los que pueda regularse la presión por segmentos, ya que la localización y extensión del edema puede variar mucho según las zonas donde se realice la liposucción. La presoterapia será siempre de baja intensidad con una presión inferior a los 40 mm Hg.

La utilización única de presoterapia en sustitución del DLM debe hacerse con precaución. La presoterapia tal como afirman A. Leduc y O. Leduc (1992), (2003) y otros autores; facilita la reabsorción de la fracción hídrica del edema (sobre todo a nivel venoso), pero no la fracción proteica. En consecuencia si solo utilizamos presoterapia podemos aglutinar la fibrosis en la zona más proximal cerca de los ganglios inguinales retrasando la recuperación. Hemos tenido recientemente un caso en una paciente que acudió a nuestro centro habiendo recibido únicamente sesiones de presoterapia tras la liposucción y presentaba abundante fibrosis cerca de los ganglios inguinales. Aunque un caso no es determinante si nos aconseja trabajar con precaución.

Ultrasonidos.
Se utilizan a partir de los 10 días con objeto de ayudar en la reabsorción del edema y equimosis y eliminar zonas fibrosas. Se recomienda no aplicarlos antes de los 10 días ya que por su efecto desfibrolítico en teoría podrían impedir la correcta retracción de la piel al destruir los enlace recién formados. Para la reabsorción del edema utilizamos un cabezal de 3 Mhz, en emisión pulsada y a intensidades bajas. Si queremos reabsorber zonas fibrosas podemos utilizar la emisión pulsada (por su efecto térmico).

Hipertermia.
Los equipos de hipertermia pueden utilizarse para la reabsorción del edema y reducción de la fibrosis.

LPG
El LPG puede utilizarse tanto en el postoperatorio inmediato como posteriormente. Se utiliza en cada caso el programa más adecuado de drenaje o de remodelación. Se deben tener en cuenta las mismas precauciones que con el DLM evitando durante las primeras semanas un exceso de movilización de la piel.

Cosméticos.
Es recomendable utilizar cremas hidratantes para evitar la descamación de la piel producida por la faja.

Si aparecen zonas fibrosas podemos utilizar cremas “efecto calor” que provocan hiperemia en los tejidos superficiales incrementando el metabolismo. En ocasiones producen buenos resultados y ayudan a reducir la fibrosis.

Los geles de efecto frío son de utilidad al mejorar el retorno venoso y crear una sensación de frescor y descongestión muy agradable para la paciente. Pueden aplicarse al finalizar la sesión con deslizamientos.

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