×

Categoría:

Fecha: 15 septiembre, 2011

La insuficiencia venosa: várices y medias terapéuticas

Las enfermedades venosas son un serio problema que afecta a gran parte de la población mundial. Los estudios que se han llevado a cabo en nuestro país demuestran que el 10% de la población adulta se ve aquejada de afecciones varicosas de mayor o menor intensidad, lo que corresponde a unos 2,5 millones de personas. En este artículo se presentan desde los factores predisponentes a los hábitos saludables para poder prevenirlas, así como los tratamientos posibles, tipos de medias y las recomendaciones que desde la oficina de farmacia se pueden realizar a los pacientes.

Los signos característicos del comienzo de una insuficiencia venosa en las piernas son  la aparición de sensación de piernas pesadas, edema al final del día y hormigueos. En el momento que aparecen estos primeros síntomas, se debe reconocer que hay un problema circulatorio, para adoptar, cuanto antes, cambios de hábitos cotidianos pero, sobre todo, nunca se debe dejar pasar, porque su evolución puede llevar a situaciones patológicas graves de la circulación, con la aparición de varices, flebitis y transcurrido cierto tiempo, incluso llegan a aparecer úlceras varicosas. El problema sanitario y social, por tanto, no queda circunscrito a las varices, sino a enfermedades de mayor importancia, como las trombosis venosas y a los denominados “síndromes postflebíticos”, es decir, el estado residual consecutivo a estas trombosis venosas. Las afecciones venosas, por su prevalencia y repercusión socioeconómica son, sin duda, alguna las que constituyen el más alto contingente dentro de las enfermedades vasculares. La tendencia actual está encaminada, por un lado, a establecer medidas preventivas que eviten la progresión o aparición de estas enfermedades y, por otro, a establecer un diagnóstico precoz y, de este modo, instaurar las medidas terapéuticas oportunas.

Factores que favorecen la insuficiencia venosa: su prevención.

• Factores (inevitables) predisponibles: edad, herencia, estado hormonal, particularmente embarazo y menopausia y tener un pie plano que disminuye el fenómeno fisiológico de aplastamiento durante la marcha.

• Factores evitables y agravantes, porque aumentan el fenómeno de la estasis venosa y deben evitarse en lo posible: obesidad, estreñimiento (provoca un aumento de la presión abdominal), sedentarismo, exposición prolongada al sol, el calor, las profesiones y viajes que exigen estar de pie o sentado de forma continua y prolongada; la ropa demasiado ajustada en el talle y a las piernas, estar demasiado tiempo sentados inmóviles frena el retorno sanguíneo al corazón; la contracepción oral (estrógenos), así como algunos deportes violentos para las piernas (tenis, voleibol, squasch…) pueden ser nefastos sobre la patología venosa. Pero también existen buenos hábitos que ayudan a prevenir la aparición de varices y, por tanto, evitan estos factores agravantes:

• Llevar unas buenas medias de compresión si se realiza un trabajo que exige estar de pie o sentado. Se puede recomendar realizar algunos sencillos ejercicios musculares como movimientos giratorios del tobillo y estiramientos de piernas para las personas que tengan que estar sentados durante un tiempo prolongado como los conductores de automóvil, viajes largos, enfermos encamados. Si pueden, es aconsejable que realicen paseos o se les de algún tipo de masaje.

• Si existe sobrepeso, es recomendable recordarles dar un paseo diario de una hora con paso ligero, y beber al menos 2 litros de agua al día.

• Si se tienen los pies planos, utilizar unas plantillas.

• Duchas de agua fría en los pies y pantorrillas.

• Evitar llevar la ropa muy ajustada y que dificulten el retorno venoso de las extremidades (ligas, fajas, etc.).

• Evitar el estreñimiento y se recomendará la micción frecuente para impedir la hiperpresión abdominal.

• Se tomarán las precauciones necesarias para evitar los traumatismos, golpes, arañazos, etc., en las extremidades, principalmente si ya existen úlceras.

Tratamiento

Las varices, una vez que han aparecido, son incurables, por lo que las medidas terapéuticas que se adopten no garantizan de forma absoluta la desaparición de las mismas. La actuación sobre los factores de riesgo se convierten en medidas terapéuticas y preventivas de primera línea para evitar la progresión de las varices ya existentes y para retrasar la aparición de otras nuevas.

El tratamiento de las varices ya existentes está dirigido a favorecer, de forma mecánica, el flujo sanguíneo en sentido centrípeto y a eliminar quirúrgicamente las venas varicosas superficiales que presentan insuficiencia valvular:

1.       Tratamiento farmacológico. Por sí sólo es insuficiente para revertir o erradicar las venas varicosas, por lo que su utilidad se centra en aliviar la sintomatología y favorecer el retorno venoso:

-          Analgésicos para aliviar las molestias de las varices de larga duración.

-          Tónicos venosos que aumentan el retorno venoso.

-          Agentes que facilitan la reabsorción del trasudado.

-          Medicamentos que actúan disminuyendo la permeabilidad capilar con lo que consigue disminuir la extravasación plasmática.

2.       Cuidado de la piel. La zona varicosa debe lavarse frecuentemente, con jabón neutro y secarla sin friccionar. Son útiles las cremas hidratantes. También son de utilidad los masajes y las maniobras que ayuden a exprimir y movilizar la sangre hacia el corazón. Con ello se previene, además, la aparición de úlceras varicosas.

3.       Cirugía. Es el tratamiento definitivo de las varices y consiste en la extirpación de las venas varicosas (generalmente las safenas). Este tratamiento aunque eficaz, no garantiza la ausencia indefinida de varices, ya que tras la extirpación, la sangre se recanaliza a través de otras venas hasta entonces normales, pero que a partir de ese momento han de soportar un trabajo extra con el consiguiente riesgo de transformación en nuevas varices. Un requisito previo para poder realizar extracción de las venas varicosas incompetentes es que se ha de verificar que el sistema venoso profundo funciona satisfactoriamente ya que habrá de soportar toda la carga sanguínea de la nueva situación que provoca la redistribución de sangre.

4.       Escleroterapia. Consiste en la producción de una inflamación del endotelio venoso mediante la administración de sustancias químicas y posteriormente la unión (coaptación) de las paredes de la vena mediante un vendaje compresivo. El tratamiento esclerosante es tanto más eficaz cuanto menor es el calibre de la vena al que se aplica, por lo que no se recomienda la inyección en grandes venas varicosas. En las vénulas superficiales dilatadas, las telangiectasias y las arañas vasculares, la escleroterapia es el tratamiento de elección.

5.        Compresión. Constituye el tratamiento clásico y más utilizado de las varices no complicadas, manteniendo la vigencia y eficacia en los resultados. Su objetivo es reactivar el flujo sanguíneo movilizando el contenido hemático desde su estancamiento. Existen diferentes métodos de compresión externa, como los vendajes compresivos y las medias terapéuticas.

Medias elásticas terapéuticas

La media elástica ha de comprimir de forma suficiente, ejerciendo una mayor inferior de la pierna, y decreciendo a medida que nos acercamos a la raíz del muslo. Esta diferencia de compresión, es la que facilita que la sangre ascienda hasta el corazón. La presión exterior que ejercen sobre la pierna corrige los problemas que origina la mala circulación, aceleran el flujo sanguíneo, previenen la formación de edemas y reducen el riesgo de que las plaquetas se adhieran a la pared venosa y, por tanto, el riesgo de trombosis. Elección de una media terapéutica. Para elegir la media hay que tener en cuenta, tanto la patología venosa y su grado de afectación, como la actividad normal del paciente.

Las medias terapéuticas pueden ser:

• Medias de descanso. Son unas medias de compresión ligera, indicadas para pacientes con las piernas cansadas pero sin insuficiencia venosa desarrollada.

• Medias antiembólicas. Son medias de compresión ligera para pacientes encamados. Suelen tener la puntera abierta para examinar el color y aspecto de la punta de los dedos.

• Medias de compresión decreciente. En el caso de una patología venosa diagnosticada, el tratamiento de inicio reconocido es una media de compresión. Para que una media ejerza su efecto terapéutico no basta con que efectúe una determinada presión en el tobillo, es necesario que ésta disminuya a lo largo de la pierna para favorecer el retorno de la circulación de la sangre venosa. Si una media apretase más en el muslo que en la pantorrilla, el efecto sobre la circulación en la pierna sería contraproducente. El grado decreciente de la compresión se mide por la presión sobrante porcentual, que es la compresión de la media en un punto determinado tomando como valor 100 la compresión del tobillo. Un gradiente de compresión correcto debe ser del 65-75% (respecto al valor del tobillo), en la pantorrilla y del 50% en el muslo.

Contraindicaciones de las medias elásticas.

Hay algunas patologías que impiden la utilización de unas medias de compresión, por ejemplo:

• Procesos isquémicos.

• Trombosis profundas.

• Varicotrombosis.

• Arteriopatías graves.

• Eczemas extensos.

Dermatitis.

• Ulceraciones, en fase aguda.

Recomendaciones para el usuario de medias terapéuticas

¿Cómo tomar las medidas?

Es fundamental dar la compresión indicada por el médico, para que realice su acción compresiva, se eliminen los síntomas y la enfermedad no evolucione. Para ello es indispensable la toma de las medidas precisas que permitan la adaptación del producto seleccionado a la morfología de la pierna. Se deben tomar las medidas por la mañana al levantarse o después de estar al menos, 20 minutos con las piernas extendidas y levantadas. Si esto no se realiza así, no se podrá decir que la medida de tobillo tomada sea la verdadera, por lo que se somete la dispensación a una medida aleatoria que puede llevar a una mala praxis.

¿Qué medidas se deben tomar?

Con los pies descalzos y sobre el suelo se mide:

• El contorno del tobillo, 3 cm por encima del maléolo (en su parte más fina).

• El contorno de la pantorrilla.

• El muslo a la altura de su centro.

La longitud de la media se mide de acuerdo con el tipo de producto que se haya prescrito: hasta la rodilla (2 cm debajo del pliegue de la rodilla) para las medias cortas, hasta el medio muslo para las medias largas.

¿Cómo se coloca una media de compresión?

El paciente debe reconocer que necesita las medias como un tratamiento para su circulación, y que se las debe poner, aunque se quede en casa, todas las mañanas al levantarse:

• Para una mayor facilidad se ponen polvos de talco en las piernas.

• Se vuelve la media del revés hasta la puntera y se extiende a lo largo de la pierna.

• A veces facilita la colocación el empleo de guantes, pero las sortijas y las uñas son sus enemigos.

El mantenimiento de las medias

Es conveniente tener siempre en uso, al menos dos pares de medias.

Después de lavadas recuperan su compresión, pero es necesario un lavado cuidadoso para conservar la calidad del tejido. Utilizar un jabón neutro para prendas delicadas. Lavar con agua templada (menos de 40 ºC) y aclarar bien. Colocar la media sobre una toalla o un periódico, pero nunca retorcerla para escurrirla. Secarla lejos de una fuente de calor (nunca secadora ni radiador).

Algunas normas generales para el paciente venoso

• No tome el sol en las piernas durante periodos largos.

• Durante la noche mantenga las piernas elevadas.

• Si realiza un trabajo que exige estar de pié o sentado, póngase unas medias de compresión. Realice ejercicios como movimientos giratorios del tobillo y estiramientos de piernas, si está durante un tiempo prolongado sentado (conductores de automóvil, viajes largos…).

• Si existe sobrepeso, dar un paseo diario de una hora con paso ligero, y beber, al menos, 2 litros de agua al día.

• Si se tienen los pies planos, ponerse unas plantillas.

• Duchas de agua fría en los pies y pantorrillas.

• Evitar llevar la ropa muy ajustada y que dificulten el retorno venoso de las extremidades (ligas, fajas, etc.).

• Se evitará el estreñimiento y se recomendará la micción frecuente para impedir la hiperpresión abdominal.

• Se tomarán las precauciones necesarias para evitar los traumatismos, golpes, arañazos, etc., en las extremidades, principalmente si ya existen úlceras.

2 Respuestas para La insuficiencia venosa: várices y medias terapéuticas

  1. gracias fue muy util su información y definitivamente tengo que ver al especialista para que me indique que tipo de compresión debo de usar.

  2. A mi me dio una trambosis en una pierna

    puedo darme unos masajes

Deja un comentario