¿Eres adicto a cuidar tu piel? Sufres de COSMETICOREXIA

A veces pensamos que el tener varios productos de belleza nos va a hacer lucir mejor o cambiar algunos problemas que tenemos con nuestra piel, pero te has preguntado ¿qué pasaría si en realidad el abuso de estos productos es realmente lo que te está ocasionando el problema?

Algunos expertos nos mencionan algunos de los problemas que suceden más a menudo de acuerdo a las diferentes técnicas comunes en tu rutina de belleza.

No frotes demasiado

Limpiar la piel es lo más importante de cara al cuidado del rostro. Si éste no está limpio, el resto de cosméticos no funcionan correctamente. Pero entendamos que limpiar no implica arrancar la piel. Aunque te cueste creerlo, cuanto más suave es una limpieza, mejor responde la piel. Ya en Estados Unidos se dieron cuenta y acuñaron el palabro ‘face overcleansing’, un problema que se da entre las aficionadas a las limpiezas constantes que, además, sufren acné, la piel muy seca y/o sensible. Lavada con demasiada frecuencia e intención deja a la piel desprotegida en sus capas más sensibles, eliminando la barrera natural que tan necesaria es para evitar el envejecimiento prematuro.
 
Si notas que, tras lavarte la cara, la piel está seca, ¡ojo! Estás abusando. Una vez más, el experto habla: mejor sólo una vez al día y con un producto adecuado a tu tipo de piel. Si es muy grasa, dos veces, en plan AM-PM. Tampoco abuses de los cepillos y otros gadgets de limpieza porque pueden estimular el folículo y provocar granitos que, de otra manera, no hubieran salido. 

De peelings a peelings 

La exfoliación también ha de hacerse en su justa medida. No te compres veinte peelings diferentes y esponjas que pueden hacer trizas tu piel. Atenta: una exfoliación excesiva no sólo no ilumina más, sino que puede provocar manchas. Hazlo suavemente, no más de una vez por semana, si puede ser con un exfoliante ecológico. Si escucharas a los expertos te asustarías.

Ellos defienden que aumentando la frecuencia y/o la intensidad del peeling casero se pueden producir diferenciaciones celulares anómalas. Si se reduce demasiado el grosor del estrato córneo, que no debe liberar más de una capa de células al día, la piel se queda indefensa. La capa córnea es, junto con la melanina y el sudor, una de las defensas que la piel tiene contra el sol. En realidad, actúa como un filtro físico contra las radiaciones. Si se afina demasiado, puede sensibilizarse frente a los UV, dando lugar a manchas oscuras y eritemas.

No te bañes en crema

Sabemos que te encanta comprar cremas, que lo haces compulsivamente, creyendo que necesitas ponerte de todo para lucir una piel estupenda. ¡Error! Es muy mala costumbre atiborrar la piel de activos. La dermis, a partir de un nivel, no absorbe más sustancias por mucha crema que se aplique. Y tampoco usar varios productos garantiza una mejor respuesta por parte de la piel. De serum se deben usar cinco gotas: una en la frente, una en la barbilla, una en la nariz y una en cada mejilla. No más. De crema, igual: una cantidad equivalente al tamaño de un guisante repartido por toda la cara. Otra para cuello y escote y se acabó.

Cuando ponemos demasiada cantidad de crema o de una textura que no conviene, salen granos. Es el llamado acné cosmético. Y un último consejo: antes de comprar un suero supersónico de vitaminas, ácidos, etc. pide consejo sobre su utilización. Para que no te pase lo que a mí. Que sepas que cuando hablamos de retinol, normalmente se aconseja hacer un periodo de adaptación de la piel al retinol, empezando por las concentraciones inferiores y subir concentración a medida que la piel se acostumbra al principio activo.
 
Fuente: harpersbazaar