Ceramidas gel: tratamiento de pieles involutivas

Las ceramidas se han incorporado al ya extenso catálogo de materias primas cosméticas como componentes fundamentales de los lípidos de la piel. Su aplicación contribuye a reponerlos, dando un efecto emoliente y protector al restablecer la barrera cutánea y evitar la pérdida transdérmica de agua.
 
Las ceramidas son una familia de lípidos. Químicamente, una ceramida está compuesta por un ácido graso unido mediante un enlace amida a una esfingosina, un alcohol insaturado de 18 carbonos.

La ceramida es la molécula base de los esfingolípidos, muy abundantes en la bicapa lipídica de las membranas celulares.

Componentes de los lípidos cutáneos, las ceramidas ocupan los espacios intercorneocitarios.

Ceramidas y piel

Incorporadas hace tiempo al extenso catálogo de materias primas cosméticas, las ceramidas se han transformado en uno de los componentes fundamentales de los lípidos de la piel.

Resistentes a la oxidación, su aplicación no sólo permite reponer los lípidos de la piel, sino que, además, produce bicapas membranosas que brindan cohesividad al conjunto celular del estrato córneo.

De esta manera, al restablecer la barrera cutánea y evitar la pérdida transdérmica de agua, las ceramidas generan un efecto emoliente y protector en la piel.

La deshidratación cutánea puede afectar a todo tipo de pieles, de diversas maneras y por diferentes causas.

Por ejemplo, en las pieles maduras la deshidratación es notable y consecuencia de modificaciones hormonales.

En las pieles jóvenes, en cambio, las causas pueden ser otras: tratamientos agresivos de acné, sensibilidad adquirida, exceso de exposición solar o, incluso, alteraciones en la homeostasis lipídica provocadas por el uso de productos no indicados correctamente.