Ingredientes en el Spa

La creciente competencia en el sector exige un constante cambio y evolución para liderar el mercado. Es necesario aplicar una buena dosis de creatividad y buscar nuevos caminos que ayuden a mejorar las expectativas. La meta es ofrecer un alto nivel de bienestar integrando cuerpo, espíritu y ocio. Sin olvidar maximizar la rentabilidad y aportar un servicio exclusivo y personalizado.

Por lo tanto es necesario disponer de un menú de servicios muy atractivo, en el que se brinden detalles que en ningún otro lugar ofrezcan. La diversidad de la oferta en cuanto a tratamientos con cosmética natural es muy amplia. El cliente principalmente busca un lugar que le permita olvidarse durante un tiempo del reloj, de las prisas y de las obligaciones cotidianas, y en el que además, pueda aprovechar las ventajas que ofrece la hidrología con fines terapéuticos o estéticos.
Cada vez es mayor el número de clientes que demandan "rituales” naturales de belleza y salud, tanto física como mental, así como sesiones de terapias alternativas, muchas de ellas provenientes de lejanas culturas.

Lo más buscado


El mundo vegetal es la base principal de la que se nutren los laboratorios para obtener activos con los que elaborar productos cosméticos. Flores, hojas, raíces, frutas, semillas o frutos secos han servido a lo largo de la historia para elaborar miles de ungüentos con los que embellecerse. En la actualidad, quizás debido a la creciente necesidad del hombre por reencontrarse con la naturaleza ha resurgido con fuerza el uso de estas mezclas naturales, y cada vez son más los centros que las ofrecen. 

En los Spas las aguas no son mineromedicinales, aunque se aprovechan las ventajas del agua para elaborar una amplia variedad de tratamientos hidroterapéuticos. Esa carencia mineral se puede aportar a través de la aplicación de cosméticos remineralizantes. Por ejemplo, el manganeso reactiva la circulación de los tejidos.

El zinc tiene propiedades antioxidantes, por ello, resulta indispensable para paliar el fotoenvejecimiento de la piel. El calcio ayuda a contrarrestar los efectos del envejecimiento cutáneo. El azufre oxigena las células y evita la caída del pelo. El magnesio contribuye a relajar los músculos cuando el estrés se apodera de un rostro tenso y apagado. El selenio tensa la piel y mantiene la epidermis en buen estado.

Algunos Spas cuentan con la gran ventaja de poseer vaporarios naturales, que ayudan a eliminar el estrés físico y psíquico y remineralizan el organismo por dentro y por fuera. En ellos emerge el agua a altas temperaturas y se pueden inhalar los vapores mineralizados que se encuentran distribuidos por el espacio aéreo. Por ejemplo, los centros de talasoterapia aprovechan el alto contenido de oligoelementos, sales minerales y vitaminas A, C, D, E, K y PP que contiene  el mar. El resto de centros han de buscar fórmulas para aumentar la permeabilidad de la piel y que los minerales contenidos en los cosméticos pasen al torrente sanguíneo por osmosis.

El ingrediente ideal para cada cliente


La selección de los ingredientes con los que se formulen los diferentes cosméticos naturales, así como cuidar al máximo hasta los más pequeños detalles, son las principales garantías de éxito. Es importante utilizar vegetales, preferiblemente de origen orgánico o biológico, para así evitar cualquier residuo químico procedente de su cultivo.

Con la cosmética natural se pueden obtener mascarillas y emplastos destinados a aumentar la capacidad de regeneración de los tejidos. Concentrados que remineralizan y vivifican. Combinados de aceites esenciales de plantas, especias, semillas de árbol, té, tierras y algas. Vitaminas y minerales que penetran en profundidad llegando hasta las capas más profundas de la piel que aportan efectos variados: tensor, antifatiga, hidratante, equilibrante, antiacné, vitalizante o suavizante.
 
Mediante la aplicación de emplastos elaborados con algas liofilizadas y otras sustancias extraídas del mar se consiguen cosméticos de efecto terapéutico y embellecedor. Diversas investigaciones demuestran que estas ‘verduras del mar’ nutren, rejuvenecen, revitalizan, desintoxican, reafirman y oxigenan. Los tratamientos de algoterapia activan la circulación, adelgazan e iluminan la piel.
 
El hombre ha utilizado  a lo largo de su existencia las tierras como elemento sanador. La fangoterapia es la aplicación de sedimentos minerales con fines terapéuticos y cosmetológicos. Combinados de limos marinos de acción mineralizante que eliminan toxinas e impurezas. Aportan luminosidad a la piel, la reafirman y tonifican. Los parafangos resultan de la mezcla de parafina con tierras, generalmente de origen volcánico, que ofrecen la posibilidad de aplicar variedad de tratamientos.
 
La sal del Himalaya es rica en minerales. Mezclada con aceite de oliva de primera presión en frio tiene un gran poder exfoliante. El preparado ha de extenderse sobre la piel masajeando suavemente con movimientos circulares. No se debe utilizar sobre una piel irritada o que presente algún tipo de lesión, arañazo o heridas.
 
Los frutos secos cobran gran importancia en el sector cosmético. Por ejemplo, existen infinidad de fórmulas naturales en las que las almendras adquieren gran relevancia. Su aceite es uno de los cosméticos más antiguos que se conocen. El exfoliante de almendras tiene un efecto suavizante y nutritivo. Es apropiado para pieles secas, ajadas y castigadas. Para prepararle es necesario moler, aproximadamente, diez almendras naturales previamente peladas. Media cucharadita de aceite de almendras hará que el preparado sea más cómodo de aplicar al deslizarse las manos con mayor facilidad. 
 
También las frutas forman parte de numerosos cosméticos mineralizantes. La papaya ayuda a desprender las células muertas. Combinada con el ácido láctico que contiene el yogurt se convierte en un magnífico exfoliante.  
 
Por su parte, el chocolate además de ser un alimento rico, esconde muchos secretos de belleza. Desde hace años, diversas investigaciones aseguran que los masajes con chocolate eliminan la tensión y el cansancio, hidratan, suavizan, tonifican y remineralizan la piel. En los últimos tiempos se ha puesto de moda la ‘chocolaterapia’. Cada vez la ponen en práctica un mayor número de centros estéticos y Spas.
 
La mascarilla de cáñamo es excelente para utilizar sobre pieles secas, ajadas, castigadas y envejecidas. Incluidas las más sensibles. Los ácidos grasos esenciales que contiene el aceite extraído de las semillas de esta planta son muy nutritivos y suavizantes. Antiguamente era utilizado por sus propiedades analgésicas y anestésicas. En la actualidad se usa para fabricar papel, prendas textiles, alimentos y combustible. Como droga se consume como hachís o marihuana. El cáñamo, que es cultivado con fines industriales, contiene niveles de cannabinoides muy bajos, y por tanto, no tiene efectos psicoactivos. Se utiliza para formular diversos cosméticos como: geles, jabones, cremas o champús.
 
También puede ofrecer en su centro una gran variedad de baños herbales. Prepare una infusión utilizando dos puñaditos de plantas. Ha de seleccionarlas en función del resultado que pretenda obtener. Menta, cola de caballo, eucalipto, naranja, canela, jazmín, manzanilla, romero, anís, lavanda y sándalo, son sólo algunas de las hierbas que puede emplear para darle a su cliente el confort, relajación y tranquilidad que busca además de brindarle diversos beneficios que van desde suavizar la piel, hidratarla, rejuvenecerla y calmarla si se trata de pieles sensibles.

Como se ha visto el Spa tiene frente a sí una diversidad inmensa de ingredientes naturales para satisfacer las necesidades de su clientela, garantizando así no sólo su salud y seguridad, sino también que se trata de ser un negocio sostenible, cuando menos desde la parte de la cosmética empleada para los tratamientos y servicios que se brindan en él.