Terapia con heno

Terapia descubierta por los campesinos y aplicada desde hace más de cien años, debe su eficacia al calor que liberan las hierbas alpinas en fermentación. Estimula la circulación, tonifica y purifica la piel gracias a la absorción de sus principios activos.

Los baños de heno (hay bath) se han aplicado con éxito desde hace más de cien años.

Sus efectos positivos fueron descubiertos por los granjeros que trabajaban en las praderas alpinas, especialmente en el norte de Italia.

Ya a principios del siglo 20, los baños de heno eran considerados tratamientos naturales para aliviar dolores reumáticos, de cadera y de espalda, tortícolis, contracciones y calambres musculares, neuritis, ciática, sinovitis, rigidez articular y obesidad.

La terapia, conocida también como fitobalneoterapia, era usada por los campesinos que, para templar el cuerpo después de las duras fatigas de la jornada, descansaban y dormìan sobre el heno cortado.

Cuidado natural entre los más antiguos, debe su eficacia al calor que libera de las hierbas alpinas en fermentación.

Así, los baños de heno estimulan la circulación, tonifican y purifican la piel gracias a la absorción de los principios activos contenidos en la eficaz mezcla compuesta por alquimila, artemisia, festuca, valeriana y lavanda, entre otros.

Tienen un efecto desintoxicante y purificador, revitalizando el equilibrio y mejorando el bienestar general.

Sudando en el heno se fortalece el sistema inmunológico y se estimula el metabolismo.

Además, las flores representan un importante aporte para el cuidado de la piel.

Aunque desde hace algunos años los baños de heno ya no pueden ser llamados tratamientos de curación, sus efectos positivos nunca han cambiado.

Existen documentos científicos que destacan que en casos de artritis, trastornos del sueño, problemas digestivos y agotamiento físico, los efectos positivos de 7 a 9 baños de heno se extienden de 8 a 10 meses.

Muchos años después, los adelantos técnicos y científicos permitieron que esta terapia recobrara nuevamente vigencia a través del desarrollo y fabricación de las bañeras para baños de heno y de las sesiones de saunas Kraxenofen, que ayudan a relajar las distintas parte de la espalda y nuca, ganándose un espacio en el sector de spa y wellness.

Un procedimiento habitual es que la persona permanezca de 15 a 20 minutos envuelta en heno cálido y húmedo. 

Posteriormente, se lo ubica en un área de relax durante otros 30 minutos.

Se recomienda, además, agregar un masaje clásico para cerrar y potenciar el tratamiento.